Con sueños a colores y la risa como fuerza, Alondra a los 13 años venció al Cáncer

Alondrita

La Página

Por Víctor Armando López.

Morelia, Michoacán.-Con una sonrisa que cualquiera desearía lo acompañara por siempre, y un peculiar brillo de ojos que sólo tienen los “grandes guerreros”, llena un ambiente de inquietudes, de futuros inciertos. De sus radiantes labios se escucha: “¿Sabes? Yo sueño en color. Puedo reír y eso me da fuerza. Cada día tengo una meta que alcanzar: Vivir”.

En su mundo de 13 años, en sus ilusiones, en su valentía, la derrota no tiene registro. Saber vivir es la cátedra que ella le da a los derrotados, a los que se vencen, a los que hipotecan su presente y venden su futuro.

Ella es Alondra Vázquez González, niña de 13 años que nació en Morelia, Michoacán. Fue a ella a quien hace dos años le diagnosticaron “Leucemia aguda”, enfermedad que inmediato remite a los malos augurios y a la derrota. Pero no contaba este mal que se enfrentaría a una “guerrera” que todos los días tiene una meta por alcanzar.

Este cáncer no pudo, ni podrá vencer a la grandiosa Alondra Vázquez, quien hoy día curso el segundo año de secundaria como si nada hubiese pasado, pues a pesar de haber estado en tratamiento, jamás dejó de estudiar, como lo recuerdan las profesoras que están canalizadas para ello en el Hospital Infantil de Morelia.

Este día fue la oradora principal en la conmemoración del Día Internacional del Niño con Cáncer, evento que se realizó en el primer patio del Hospital Infantil de Morelia.

A continuación se transcribe íntegro el texto al que dio lectura Alondra Vázquez González en el citado evento:

“Todo empezó el dos de junio de 2012, cuando me dijeron que sufría esta enfermedad. Me sentía tan sola, tan desesperada. Decidí parar y fue cuando se me acercaron  y dijeron confía en nosotros. Mi mundo daba vueltas y vueltas, me explicaron que era difícil pero no imposible. Me sostuvieron.

Y es tan fácil decirlo, pero es tan difícil cuando lo vives. Me tomaron de la mano y me enseñaron a caminar de nuevo. Hicieron de esto (el Hospital Infantil de Morelia) mi segundo hogar y fue como si volviera a nacer, sin importar cuántas veces callera. ¡Y aquí estoy!

Muchas personas dicen que es lo peor que te puede pasar, pero vamos, para mí es un honor tener esto. Es levantarme cada día y saber que tengo una meta que alcanzar, y no podemos parar el tiempo y decir que queremos intentarlo de nuevo.

Es vivir como si no hubiera un mañana, es como parar el tiempo. Cerrar los ojos y pensar que somos jóvenes y lo lograremos sin importar lo difícil que sea. Y este día lo demostramos (en la conmemoración del Día Internacional del Niño con Cáncer)

Agradezco a todas las personas que están sosteniéndonos cada día, a las enfermeras, a los doctores, a todos lo que hacen que nuestro sueño sea más fácil de alcanzar, porque no estamos solos.

No hay que lamentar nada ¡Lo que pasa es por algo, lo que Dios quiera, cómo quiera y cuándo quiera!  Hay que vivir como si no hubiera un mañana, enfrentar la realidad y saber que puedes hacerlo las veces que sea porque eres fuerte y puedes sentir el amor.

¡Puedo seguir! Viviré como si el mañana no existiera y volaré como un pájaro en la noche: Me aferro a mi vida ¡No voy a mirar hacia atrás!

Pero a veces es como si alguien estuviera sentado riéndose de mí, y simplemente quiero gritar y decir ¿Y ahora? Supongo que esperaré a que termine, esto cambió mi vida, quizá pasó en el momento adecuado, a veces me pregunto qué estoy haciendo o como pasó esto tan rápido. A veces pienso que es mejor nunca preguntar por qué.

Donde hay un sueño hay una fuerza para lograrlo, eso no significa que vayas a caer, tienes que levantarte e intentar, a veces me pregunto si podré lograrlo y eso me hace llorar. Pero tengo que intentarlo una y otra vez.

¿Y sabes? Sueño en color. Pienso que es lo mejor para mí. Puedo reír y cada vez eso me hace más fuerte, más luchadora, dar pasos a un más fuertes porque este es mi principio al final.

Gracias a esto empiezo de nuevo y capturamos nuestro reflejo en el suelo cuando nos dicen lo que tenemos, y nos preguntamos ¿Vale la pena más? Nos asustamos por las cosas que nos pueden pasar, pero no somos los únicos, así que calma. Eres intocable cuando te das cuenta que es hora de cambiar tu vida. Sabemos que superamos todo y hay que tomarlo. Nuestro cuerpo empieza a temblar pero lo superamos.

Tienes que aceptarlo, tienes derecho a demostrarle al mundo algo antes nunca visto. Queremos intentarlo, no estamos solos”.

No quiero dejar de hablar de esas personas especiales que estuvieron mañana y noche apoyándome siempre, sin importar si era un momento difícil. Podía sentir su fuerza, su amor, su cariño y su calor. Cuando tenía ganas de llorar siempre me ofrecieron su hombro, mi madre, mi padre, mis tíos, mis abuelos.

Y también aquellos amigos que dieron de su tiempo para ayudarme, que dieron de su sangre para curarme, gracias por todo. Gracias por su tiempo. Gracias”.

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