“El carnaval y el arte popular”. Por Laura Sillas

“El carnaval y el arte popular”Laura Sillas

Por Laura Sillas.

Un hombre sostiene un torito de petate que cubre su cabeza, dos mujeres bailan al frente de él, una de ellas toca la mandolina, se trata de una imagen de la obra Las vírgenes locas del pintor José Chávez Morado (1909-2002), imágenes como éstas se verán en las calles en estos días motivadas por los carnavales realizados días previos al Miércoles de Ceniza.

El tema de carnaval y su relación con el arte popular es motivo de reflexión, debido a las imágenes alusivas a ello que invaden las calles, se trata de pequeñas escenas de desfiles con personajes disfrazados, en el caso de Michoacán  personas cargando el tradicional torito de petate con acompañantes que  bailan a su alrededor desafiando al torito.

La incorporación de temáticas con aspectos de la cultura popular en el arte es frecuente, en México comienza a tomar mayor auge en la década de los veintes  con la inauguración de la Exposición Nacional de Arte Popular, así como con la iniciativa de algunos artistas que se dieron a la tarea de recorrer el país, con la intención de recoger aspectos de las manifestaciones culturales de los pueblos.

Estos acontecimientos legitimaron el valor de la cultura popular y de su aportación que podía hacer al arte. Durante los años siguientes diversos artistas llevaron estos aspectos a sus obras, uno de ellos fue Chávez Morado, en su obra Las vírgenes locas, pintada en 1943, observamos la incorporación de temáticas como la fiesta de carnaval,  la composición de la obra convierte a la escena en un momento que nos refleja fielmente la tradición de un pueblo.

Qué impacto habrá causado en el pintor la imagen del torito de petate, este elemento que a decir de los participantes en este tipo de manifestaciones, representa al demonio, el pecado, la tentación que llega antes de que inicien los cuarenta días de ayuno y oración como lo estipula la religión católica, quizá esa atracción que despertó en el artista fue la que plasmó en su obra, en la cual no sólo importa el torito, sino el acompañamiento que hacen las mujeres cuya indumentaria indígena, portando sombreros y faldones largos,  que se mueven al compás de sus cuerpos.

Al fondo de la obra se simula un paisaje árido desolado con tonos morrones, los cuales no llegan a distraer el acto central, con ello se observa el interés fundamental de Chávez Morado, incluir en primer plano elementos de la cultura popular acompañados del simbolismo de las manifestaciones de la cultura indígena.

El torito de petate de la obra del pintor guanajuatense, dista mucho de los que vemos en la actualidad, adornados de acuerdo a los gustos de sus creadores, con colores y temáticas que han trasformado la esencia del torito tradicional, como el de la obra de Chávez Morado. Digamos que los toritos actuales son una posible evolución que ha tomado esta tradición para encontrar cabida en el mundo contemporáneo, utilizar adornos, colores excesivos que atraigan la atención de niños, jóvenes y adultos.

Dentro de algunas décadas, o tal vez ya lo sean, formarán parte de los temas abordados por los artistas contemporáneos,  a los espectadores sólo nos resta apreciarlos como parte de las manifestaciones de la cultura popular.

Para una comunicación directa te dejo esta opción: lausillas@gmail.com

 

 

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