El PRI se transforma, mientras otros solo critican

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Exeni

Morelia, Michoacán.-Senadora, Rocío Pineda Gochi
El México del siglo XXI, necesita partidos políticos que resuelvan los problemas de los nuevos ciudadanos.
Por ello estoy segura que durante los últimos años, nunca había sido tan polémica y tan analizada en la palestra pública la postulación de un candidato a dirigir el Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), como ocurre hoy con la candidatura del Dr. Enrique Ochoa Reza. Se han escrito centenares de artículos y opiniones, que van desde los análisis oportunos, sobre la coyuntura adversa que viven los partidos políticos y su relación con la ciudadanía, hasta aquellos que vaticinan la debacle de una de las principales fuerzas políticas de México.
Sin tomar una postura, haciendo una reflexión crítica y objetiva, la realidad es que nuestro país se ha transformado a pasos agigantados durante las últimas décadas. El incremento poblacional, y por ende una mayor demanda de servicios; la ampliación de los diferentes tipos de derechos y la obligación del estado para garantizarlos; el enraizamiento de la cultura de la ilegalidad en áreas de la administración pública y diversos sectores sociales; el incremento de la burocracia gubernamental; la globalización y la dependencia económica; la incursión en las sociedades del conocimiento en la era de la información y de las comunicaciones; entre otros fenómenos, forman un crisol de elementos que dan origen a una nueva sociedad mexicana, que es más consciente de la realidad de los grandes problemas nacionales y que tiene mayores canales de comunicación e interlocución, que les permite exigir y ser más críticos.
Aunque este proceso ha ido madurando con el tiempo, el ciudadano contemporáneo, hoy como nunca, cuenta con una serie de instrumentos legales, y goza de derechos que lo empoderan y lo perfilan a ser un actor político con capacidad de incidir en los asuntos públicos de México. Sin embargo, las instituciones no han cambiado a la misma velocidad, y los partidos políticos dejaron de ser esos vehículos de cambio, que a través de propuestas y medidas en sus canales de acción, resuelvan la realidad, las necesidades inmediatas y los ideales de país, de aquellos que los que representan en un cargo público.
Este escenario, reclama con urgencia partidos políticos sensibles a estos vertiginosos cambios, que recojan los nuevos ideales y paradigmas, que reconozcan estas nuevas generaciones de ciudadanos, que sean más transversales y que rompan con prácticas y formas de vida, de aquellos que han hecho de la política un negocio para servirse de la sociedad.
Estoy convencida de que en el PRI, tenemos la capacidad y la obligación de autoevaluarnos, y de reconocer que hemos tenido errores, sin menoscabo de muchos aciertos.
Los que creemos que la política y el servicio público es para los que tienen vocación de servicio, estamos conscientes que estos nuevos desafíos necesitan cambios de esquemas y formas de hacer política. El hecho de que un militante tome las riendas de nuestro partido, sin haber tenido algún cargo en la dirigencia, es el reto que hemos asumido los priístas para lograr un verdadero cambio interno.
La experiencia profesional, la militancia, la participación activa en las reformas estructurales, el conocimiento amplio del país, su altura de miras y visión de futuro, han logrado que Ochoa Reza tenga el respaldo de todas las organizaciones adherentes para dirigir el nuevo PRI que las y los mexicanos reclaman. Este es el momento oportuno para retomar la confianza de la ciudadanía y volver a ser el partido que revolucione y transforme al México del siglo XXI. Si lo hacemos con autocrítica y sinceridad, lo lograremos.

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