“El virrey que no se fue de Michoacán”. Por Antonio Aguilera

Por Antonio Aguilera

Alfredo Castillo le gustó Michoacán para echar raíces, y escogió como maceta al PRI. Desde el 2014, año en el cual “cedió” la batuta del gobierno a quien según era el Gobernador, Salvador Jara, Castillo Cervantes jamás dejó un cabo suelto en el poder local, con presencia activa en todas las dependencias de aquella fugaz y poco célebre administración.

Pero también dejó operadores políticos activos en el PRI michoacano, y también concretó grandes acuerdos políticos a fin de mantener lazos fuertes con la entidad. Sus socios en esta aventura tienen nombre y un legado: el Clan Orihuela.

En las elecciones del 2015, la mano de Castillo Cervantes se hizo sentir: con Fausto Vallejo arrinconado bajo amenazas y con Jesús Reyna en la cárcel, la dupla Castillo-Orihuela (más la suma del monaguillo Jara) se apoderaron de las candidaturas más atractivas para el PRI, entre ellas la candidatura al Gobierno para el patriarca Ascensión Orihuela; la candidatura para Morelia, para Jaime Darío Oseguera, así como la mitad de las candidaturas para las diputaciones locales, y buena parte de las presidencias municipales.

Pero no todo salió como lo planearon, ya que el repudio al paso del llamado Virrey por Michoacán, y la pésima administración de Jara Guerrero, le pasaron factura al PRI, el cual fue derrotado por el PRD que entonces lideraba Silvano Aureoles.No obstante ello, lograron filtrar muchos de los suyos en los cargos populares: Mario Armando Mendoza, Rosy de la Torre, Yarabí Ávila, Xóchitl Ruíz, Wilfrido Lázaro y otros en el Congreso del Estado; Juan Antonio Ixtláhuac en la Cámara de Diputados, así como varias alcaldías en su favor.

Pero las figuras (y las estructuras) de Fausto Vallejo y de Jesús Reyna les seguían haciendo sombra. Por eso, el virrey –ahora en su nuevo y muy controversial cargo en la Comisión Nacional del Deporte- siguió moviendo los hilos, y no cejó en su operación político-mediática para seguir señalando a Vallejo Figueroa y a sus hijos.

En lo local, coparon al grupo de Reyna y trataron de dividir la bancada del PRI en dos, a fin de disminuir la capacidad operativa de Adriana Hernández. Lo mismo sucedió con la dirigencia de Víctor Silva, al que jamás le dieron su lugar.

Toda esta operación rindió frutos en el registro de precandidatos a puestos federales de éste domingo, en donde la dupla Castillo-Orihuela se apoderó de los órganos claves que determinaron quienes iban a ser los candidatos: la Comisión Nacional de Postulación, que “coordina” el ex gobernador Víctor Tinoco Rubí, y el Instituto Reyes Heroles.

Al apoderarse de las aduanas para facilitar los registros, el Clan Orihuela y su socio Castillo, se impusieron en la mayor parte de los registros de precandidatos a cargos federales.

Esto a pesar de que el sábado la diputada Adriana Hernández había anunciado que se registraría este domingo por la mañana, muy temprano anunció que se correrían los registros para las 15 horas. Sin embrago su aspiración se murió antes, ya que al mediodía mandó emisarios con los medios para señalar que se bajaba de la búsqueda por la candidatura al Senado, dándole vía libre al Clan Orihuela, quienes registraron a Antonio Ixtláhuac y Xóchitl Ruíz.

En la lista para precandidatos a diputados, sucedió casi lo mismo: el Clan impuso a Guadalupe Calderón Medina por el Distrito 01 de Lázaro Cárdenas; Selene Gómez, por el 09 de Uruapan; Wilfrido Lázaro por el 08 de Morelia; Sonia Rivas Espitia, para contender por el distrito 03 de Zitácuaro, entre los más conocidos.

A esta lista hay que agregarle la negociación de la candidatura plurinominal para Eduardo Orihuela en la Diputación Federal. Asimismo, que el otro sobrino, Juan Carlos, podría repetir en la candidatura a la alcaldía de Zitácuaro. Recordemos que 2015 el candidato a la presidencia de Zitácuaro fue Orihuela Tello, quien perdió con el perredista Carlos Herrera.

Pero que no se olvide al club de los “Cervantistas”, entre ellos Daniela de los Santos y Marcó Polo Aguirre, quienes ya están más que apuntados a la candidatura por Morelia. Y por allí buscará reelegirse Rosy Álvarez, mamá del futbolista Rafa Márquez.
La caballada fue calificada de flaca, por muchos priístas y buena parte de los analistas políticos, pero al fin y al cabo, eso no les interesa a la sociedad Castillo-Orihuela, quienes buscarán ahora apoderarse de las otras candidaturas que le disputarán y buscarán arrebatarle al reynismo y lo que queda del faustismo, empezando por Morelia para Daniela de los Santos.

Como se puede ver, Alfredo Castillo jamás se fue y sigue regando la milpa política en Michoacán.

 

  •  Cortesía: Metapolítica.mx

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