“Financiamiento ilícito de la política y captura del Estado”. Por Ignacio Hurtado Gómez

“Financiamiento ilícito de la política y captura del Estado”

Por Ignacio Hurtado Gómez*

No. No es un título para la ocasión, sino el nombre tal cual –por eso el entrecomillado– de un “Documento de debate”  que sirvió de base a un evento académico que se celebró en la Ciudad de México en diciembre de 2009, y que fue organizado por IDEA Internacional, conjuntamente con la UNAM, el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, y el gobierno federal a través de las Secretarías de Gobernación y de Relaciones Exteriores.

Al margen de su contenido, de lo cual en un momento comentaré, algunos de los aspectos interesantes que motivó el haber encontrado este documento, al igual que otros que en estos días de reordenamiento he venido localizando, como por ejemplo, uno sobre financiamiento, otro de participación y así algunos otros, tiene que ver principalmente con tres aspectos.

Se trata de documentos académicos avalados por instituciones públicas con reconocido prestigio, además, se trata de documentos que ya tienen sus ayeres, tienen sus años, y por lo tanto evidencian que los temas de antaño, en esencia siguen siendo los temas de hoy.

Y este último aspecto es el que me resulta un poco más inquietante, pues de pronto pareciera que solo estamos reeditando, reciclando o repensando temas que ya habíamos detectado, y que aun así seguimos sin tener la capacidad de procesar o de dar el paso definitivo hacia su solución.

En general, ¿qué se decía en 2009 sobre el financiamiento ilícito de la política y captura del Estado?

Pues bien, resulta que son temas más que interesantes, porque por un lado se habla de cómo el financiamiento ilícito de la política lo que busca es “capturar” o influir en los organismos, en los gobiernos o incluso en los estados en su totalidad.

Lo cual se vuelve particularmente relevante en tiempos en los cuales grandes grupos delictivos nacionales e internacionales cuentan con grandes cantidades de efectivo, y no necesariamente se refiere a los grupos tradicionales, pues Kupferschmidt sostiene que poca atención se ha prestado a la delincuencia organizada transnacional.

Así, sostiene que poca atención se presta a formas de financiamiento político, especialmente las ilícitas, sobre todo a partir de la realidad de influir en los procesos democráticos, dominarlos o anularlos, con fines de ganancias privadas.

Se reconoce en el documento el interés de México, en la época del Presidente Calderón de combatir el financiamiento ilícito de la política y la captura del Estado, toma como partida el reconocimiento del grado en que se había infiltrado al gobierno y a la política.

Igualmente se habla de la necesidad de construir la democracia y la paz, y del intento por arreglar los estados fallidos, y al mismo tiempo reconoce que poca atención se otorga a la identificación, diagnóstico y la prevención del deterioro de los procesos democráticos.

Plantea que hay poderes que prefieren mantenerse invisibles; y que el financiamiento político ilícito incluye el soborno, la coerción y la violencia.

Incluso se le concibe como una estrategia para adquirir una ventaja competitiva sobre los actores políticos y económicos.

Este financiamiento ilícito contribuye al bajo rendimiento y la pérdida de la credibilidad de los gobiernos democráticos.

Y por tanto, –señala– la captura del Estado, por estos grupos y a través de este mecanismo ilícito tiene el objeto de distorsionar o desplazar sistemáticamente al Estado a través de entidades paralelas clandestinas,  y puede considerarse como la manifestación más perniciosa de la corrupción política.

Y se concluye en una primera parte. El análisis del financiamiento ilegal de la política ofrece un entendimiento más claro de los procesos por los cuales el gobierno pierde contacto con el pueblo y del modo en que se erosiona la representación. Lo que parece estar claro es que existe un menú bien desarrollado de tácticas y estrategias para infiltrar, controlar, cooptar, obstruir, intimidar o atacar al gobierno, a fin de hacer prevalecer la voluntad de ciertos grupos de personas.

El financiamiento ilegal de la política socava la legitimidad, la confianza y la eficacia democráticas, y, al estimular el conflicto y la inestabilidad, puede sembrar las semillas de la degeneración de esa democracia.

Simplemente, interesante. Eso se decía hace 8 años.

El documento es más extenso, consta de 55 páginas, y cuenta con varios temas. Aquí solo se presenta una probadita para (re)pensar lo que hoy seguimos pensando. Al tiempo.

Una pequeña dosis de historia Nicolaita… El doctor Silva, al tomar posesión del gobierno, dispuso como primera medida, la reorganización del erario público, pues a la separación del señor Mercado, quedó casi en bancarrota. Él mismo, dando un alto ejemplo de desinterés personal y de civismo, no solo se negó a cobrar los sueldos que le correspondían como Jefe del Ejecutivo, sino que, de su propio peculio, pagó por algún tiempo sus emolumentos a buen número de empleados oficiales.– En los primeros días de junio el nuevo mandatario clausuró el llamado “Internado de Niñas”, donde vivían numerosas señoritas, hijas en su mayoría de padres humildes residentes fuera de la capital, poniendo así fin a muchas irregularidades que se vinieron cometiendo en ese establecimiento durante la administración anterior.– No obstante, su rápido tránsito por el gobierno, el doctor Silva se preocupó de impulsar la instrucción, aumentando el número de profesores y creando más escuelas. Además, como advirtiera la pobreza de la gran mayoría de los alumnos de las escuelas primarias, de su propio dinero también, ordenó una compra de ropa que fue repartida a todos los planteles morelianos de primeras letras.– El Colegio de San Nicolás se sintió nuevamente orgulloso de tener a uno de sus hijos más preclaros como gobernante. En sus aulas los estudiantes continuaron alimentando, con mayor libertad que antes, sus inquietudes espirituales y sus anhelos de transformar la vieja doctrina que ofrecía como milagros los fenómenos psicológicos que explican ahora, con toda claridad, las ciencias modernas.­– Los nicolaitas, identificados por solidaridad intelectual con el doctor Silva González, se unieron en esencia con la Revolución, despertando con su palabra y sus escritos, el entusiasmo de las clases populares. Su voz se escuchó en reuniones privadas, en mítines públicos y en asambleas estudiantiles. Había en todos sus actos la fe y el entusiasmo que infunden las buenas causas, y nunca, como hemos visto ya y lo seguiremos observando, retrocedieron ante ningún obstáculo.

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* Ignacio Hurtado Gómez. Es Maestro en Derecho; profesor en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Michoacana. Actualmente es magistrado presidente del Tribunal Electoral del Estado de Michoacán.

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