“Ibargüengoitia, de la imaginación a la vivencia”. Por Arturo García Gaytán

Ibargüengoitia, de la imaginación a la vivencia

Por Arturo García Gaytán

Una vez más, impulsado por mi colega y amigo Víctor Armando López Landeros, me embarco en esta aventura literaria, consiste en comentar obras que haya leído a lo largo de mi existencia y que me hayan dejado un grato sabor de boca.

El infaltable, el primer libro serio que adquirí para leer fue La ley de Herodes, del guanajuatense Jorge Ibargüengoitia.

Se trata de un volumen de fácil lectura para quien aborda por primera vez al autor y también un libro, compila once cuentos desarrollados por Ibargüengoitia con su acidez característica y negro sentido del humor.

Jorge es un autor que escarba y nos muestra su biografía de manera precisa, con lugares, personas y hechos que hilarantes por la manera en que los desmenuza.

De los once cuentos destacan tres: el que da nombre al libro, “La ley de Herodes”, “Conversaciones con Bloomsbury” y “Falta de espíritu scout”.

En La ley de Herodes, el autor nos cuenta cuando siendo joven, ingenuo y enamoradizo gana una beca literaria en el vecino país del norte, por lo cual además de pasaporte y visa tiene que someterse a un riguroso examen médico.

Esta aventura no la corre solo, lo acompaña su compañera de facultad y enamorada Luisa Josefina, llamada Sarita en el cuento, quien se encarga de poner el toque chusco una vez que luego de viajar en trolebús y entregar sus respectivas muestras de copro y orina para análisis de laboratorio, les requieren una prueba de tacto rectal.

El narrador da cuenta del escándalo que Sarita armó al enterarse de la solicitud del médico, quien terminó por desistirse, mientras que él sí consintió fuera explorada su anatomía para luego soportar la sorna y burlas de sus compañeros toda vez que Sarita corrió la voz de que se había doblegado ante el imperialismo yanqui.

Luego, en los círculos intelectualoides en donde pululan artistas, vividores y mecenas se advierte la presencia de mister Bloomsbury, de quien no se sabe a ciencia cierta si es editor, corrector, escritor o tenedor de libros, se especula sobre si es agente de la CIA sin que se concluya.

Jorge logra intimar con el susodicho, viviendo episodios de encanto y desencanto, desde una visita programada en un domicilio ficticio hasta cenas con conversaciones inéditas: “no te rasques los testículos”, por ejemplo.

Y mi favorito de todos los tiempos, en Falta de espíritu scout, Ibargüengoitia derrocha técnica narrativa y conocimiento del tema, una vez más es su biografía la veta que nutre su obra narrativa. ¿Quién que haya hecho escultismo en la Provincia Benito Juárez no conoció el Grupo 8?

Para ir al Jamboree, campamento mundial de scouts, a realizarse en Francia en la época de la narración, la Asociación de Scouts de México realiza una selección de chamacos para que integren la representación nacional.

Ibergüengoitia como ustedes imaginan, e imaginan bien, no era un techado de disciplina, así que cuando la estructura formal le niega la posibilidad de ser parte de la delegación mexicana, se consigue un cómplice y con un mínimo de recursos y exceso de espíritu de aventura cruzan el océano atlántico hasta llegar a Francia.

En la travesía nos enteramos que el compañero de viaje de marras se inicia sexualmente con una joven europea.

Llegando al campo del Jamboree los dos jóvenes disidentes mexicanos contemplan desde una perspectiva más amplia las penurias de viajar como delegados nacionales, no se ciñen a un horario y disfrutan de la hermandad scout en su máxima expresión, mientras que los dirigentes y autoridades les dictan anatema.

Al regresar a México el narrador y su compañero se enteran que en ausencia fueron juzgados y sentenciados a ser expulsados de la Asociación de Scouts de México Asociación Civil, por el cargo de Falta de espíritu sout.

Este libro fue impreso por editorial PLANETA, en México el 2015, 149 páginas.

Jorge Ibargûengoitia

 

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