“Jueves Santo…La procesión de los Cristos en Morelia”. Por Omar Guajardo

JUEVES SANTO…LA PROCESIÓN DE LOS CRISTOS EN MORELIA

Por: Omar Guajardo*

Siguiendo con las remembranzas del licenciado Mariano de Jesús Torres, alusivas a las celebraciones de Semana Santa en el año de 1893, leemos lo siguiente…El jueves santo, muy temprano, traían de la capilla de San Juan al santo Cristo de ese nombre y a su compañero el señor de Santiaguito, el acompañamiento era regular tocaba la música de viento y llegaba al templo de las Catarinas (Hoy las monjas) donde posaban.

El Jueves Santo durante el día y principalmente durante la tarde, se visitaban los monumentos: Grandes grupos de rezadores atravesaban las calles rezando en voz alta y lo mismo que en los Vía crucis, había rezanderos de oficio con los que se acompañaba el pueblo.

Nuestras bellas Morelianas con trajes elegantes y perfectamente ataviados mostraban ese día todo su lujo y elegancia: No había alguien que dejara de estrenar vestido nuevo, Y no parecía sino que ese día era el festejo Público y no de luto religioso.

Como es de reglamento, las campanas enmudecían al acabar los oficios religiosos de en la mañana, de ahí es que en la tarde para llamar a la procesión de los Cristos se hacía con la gran Matraca de la Catedral.

A las cuatro de la tarde se ordenaba la Procesión de los Santos Cristos.

Se reunían los que habían posado en Las Catarinas y en San Francisco, y la procesión partía por la calle que va de este templo a la Plazuela de San Juan de Dios, llegaba a la Plaza Principal, tomaba enseguida la calle Nacional, hasta volver cada Cristo al templo de donde había salido.

Esta procesión lejos de ser majestuosa y grave era bulliciosa y alegre.

Abrían la marcha un sin número de Charamusqueros que gritaban constantemente: ¡A comer Charamuscas!…¡A las charamuscas y caramelos charamusquitas finas!..¡A estas de anís y guayaba a estas de anís!.

Proseguían los vendedores de matracas con su chirrido incesante: conducían aquellas en astas de carrizo, excitando el deseo de los niños: Unas de madera adornadas con pericos de la misma, y otras de hojalata adornadas con figurillas de estaño de la misma hojalata, como regaderas, tinitas, calentaderas etc.

Después proseguían los Santos Cristos. Estos eran numerosísimos; venían de todos los pueblos cercanos, así como también salían los de las capillas de la Ciudad: El Señor de San Juan, de Santiaguito, de San Pedro, de la Concepción, de los Canteros, de Santa Catarina, de Chicacuaro, de Esquipulas, de la Misericordia y otros que sería prolijo enumerar.

Cada uno, traía su respectiva Música: Algunos solamente pito y tambor, y otros chirimías y violines, extraordinamente desafinados, otros música de viento verdaderamente atroz, y solo el Señor de San Juan que presidía la Procesión, traía buena Música.

También cada Cristo venía con su respectivo demandante vestido con un saco de Jarcía o costal, y una corona de espinas y soga, llevando un platillo donde recogía las ofrendas, dando en cambio estampas, o medidas de la cabeza del Santo Cristo a que pertenecía, pidiendo con voz monótona…”Para ayuda del paso del Señor de los Canteros, por amor de Dios”.

Los indígenas ya varones ya hembras del pueblo de donde era el Santo Cristo, iban coronados de flores y de verdura al frente de la imagen, llevando unos braserillos de barro corriente, greteados de negro, donde quemaban copal común, con el cual incensaban al Santo Cristo,

Los que cargaban a este, iban vestidos de túnicas moradas ya de manta o sayal, con soga y un pañuelo amarrado en la cabeza, las cuales se remudaban de distancia en distancia.

Por lo común las esculturas eran malísimas y casi no había una sola regular. La historia refiere que Jesucristo era de un cuerpo bien proporcionado, ni flaco ni muy grueso, de semblante apacible; Y las imágenes que salían eran o muy delgadas y raquíticas o como el Señor de San Juan, muy corpulentas y de faz adusta.

Cerraba esa procesión el Santo Lignum, o sea una cruz pequeña hecha de un fragmento de la cruz verdadera, el cual se conserva en el coro de la Catedral en un Viril de Plata.

Después que entraba la procesión de los Cristos, seguía la visita de los monumentos.

La imagen puede contener: una o varias personas y exterior.

* Tomado del grupo “De recorrido por Morelia”

——————————————————–

* Omar Guajardo es fotógrafo, escritor y coleccionista de imágenes de Morelia, Michoacán. Sus historias se publican originalmente en redes sociales en la dirección: “Historias, leyendas y tradiciones de aquel Morelia de ayer”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Pin It on Pinterest