“Los cargos son transitorios, las amistades para siempre”. Por Jesús Sierra Arias

Por Jesús Sierra Arias*

En el mes de abril de 2014, cuando me desempeñaba como Secretario de Educacion en la entidad, acudí a un encuentro con periodistas con motivo del movimiento de normalistas inconformes (cosa nada rara) y previo a fijar la postura al respecto los periodistas, a raíz de la entonces reciente detención del lic. Jesús Reyna me interrogaron si a consecuencia de ello avizoraba mi salida de la Secretaría, a lo que contesté que “los cargos son transitorios y las amistades eran para siempre”. (Esto consta en los periódicos de 2014).

Efectivamente, semanas más tarde me pidieron la renuncia.

Han transcurrido casi cuatro años de eso; a mí agrada observar los acontecimientos políticos y Jesus Reyna sigue detenido a pesar de que un tribunal colegiado resolvió que su detención fue ilegal.

A pesar de que a todos les digo que no me dedico a la política, se ríen de mi. Siempre les aclaro que no lo hago profesionalmente como lo hace un diputado o un servidor público, ello no significa que no me guste, por lo que admito que son un aficionado y con ese carácter estoy siempre atento a lo que acontece.

En razón de mi afición es que consideró un error de comunicación el ataque de un partido político hacia otro u otros. Me da la impresión de que no es un buen ejercicio para la democracia y, mucho menos para tratar de ponderar al partido al que se pertenece.

No debemos pasar por alto que es precisamente e sistema de partidos el que sirve de base para soportar el modelo democrático de México. Advierto que en la medida en que se critique o denosté a otro instituto político irremediablemente se deteriora la imagen del partido propio, además de ser el pretexto o motivo para desencantar a los ciudadanos respecto al sistema de partidos, arrojándolos, en el mejor de los casos a la arena de los candidatos independientes y, en el peor, al abstencionismo.

Mientras no se invente otro sistema mejor consideró que la existencia de los partidos políticos es la forma más adecuada en que los ciudadanos podemos organizarnos para fortalecer la participación democrática.

Los partidos políticos tienen y mantienen obligaciones: deben elaborar normas internas, así como una plataforma ideológica, estatutos y contar con un programa de acción. Todos estos instrumentos normativos regulan su funcionamiento y organización, por tanto, son instituciones públicas con deberes exigibles en el terreno de los tribunales.

Ciertamente existe la posibilidad de candidaturas independientes. Respeto eso porque está previsto en la norma; sin embargo, no comparto del todo los beneficios que se les atribuyen. Desde mi forma de ver las cosas, los candidatos o gobernantes independientes son lo más cercano a una forma moderna de caudillismo, modelo del que deberíamos estar suficientemente distantes. En ellos no encontramos más que su voluntad, su interés y una visión personal. Nada que ver con un modelo de conjunto. Pese esto, entiendo que representan una opción para quienes no creen o desconfían del partidos políticos.

Por eso a mi no me gusta hablar mal de los partidos políticos. Si bien no son iguales, todos a su manera buscan y proponen lo mejor desde su posición ideológica, por más que equivocados que nos perezca que están.

A mí por el contrario, más que hablar mal de otros, lo que hago es hablar bien del partido con el que me siento identificado desde hace décadas. Siempre digo que el partido que más y mejor se parece a México es el PRI. Es el partido que desde su nacimiento ha transitado con México y sus méxicos. Con su ideología y programa de acción, de la mano de sus gobiernos ha ideado y modelado instituciones que están al servicio de los mexicanos, entre algunas de ellas el IMSS, el ISSSTE, el INFONAVIT, PEMEX, entre otras, que le han dado sustento al país y aliento a sus habitantes.

Como en todo, no desconocemos que ha habido errores y se reconocen. Pese a ello, diariamente se hace algo ya sea grande o pequeño que engrandece a Mexico y eso es precisamente lo que estará a escrutinio de la ciudadanía este 1 de julio. Recordemos que el PRI es responsable y cuando la decisión mayoritaria no le ha favorecido acepta sin regateos los resultados, porque sabe que se requiere estabilidad de las instituciones, pero cuando gana, legítimamente defiende sus triunfos porque fueron concedidos por el pueblo.

Hoy estamos inmersos en el proceso electoral en el que se haba de definir el rumbo del país para los próximos seis años. Como aficionado observó apasionadamente lo que acontece y aprecio que la dupla José Antonio Meade y el PRI ganarán la elección presidencial y la mayoría de las elecciones.

La razón es sencilla.

Se tuvo el acierto de conjuntar fuerzas. Por una parte, Meade es un ciudadano sin partido político que académicamente es un lujo y, por ende, altamente preparado. Como servidor público posee un alto estándar de eficacia en su desempeño. Su carrera es brillante, y a mi parecer solo comparable con la de don Adolfo Ruiz Cortines, en el número de ocasiones que ha sido secretario de estado. En su conducta personal y privada nadie puede señalar una sola tacha.

En el servicio público Meade es conocido entre la comunidad internacional. Eso le garantiza a México buena opinión de su próximo presidente. En materia económica conoce las fortalezas y debilidades del sistema financiero y no llegará a aprender de la materia, en la que a mi juicio es un experto.

Conoce la gran debilidad del país que es la pobreza, así como los aspectos en los qué hay que enfatizar para resolver este flagelo que tanto nos afecta y nos afrenta.

Por otra parte está el PRI. El partido se complementa esta alianza y que aporta fuerza, historia, identidad, disciplina, presencia, y un programa sólido en todo el territorio nacional. Dueño de un gran talento entre sus filas de jóvenes, mujeres y hombres, todos preparados para la contienda electoral porque son conocedores del territorio y de su gente.

Juntos Meade y el PRI, representan la mejor combinación posible para ofrecer a los mexicanos un programa de trabajo serio, creíble y cumplible.

En otros espacios he sostenido que la labor del presidente Peña ha sido, conforme a sus deberes, de apoyo a todas las entidades federativas. También he dicho y lo reitero que si no fuera por ese apoyo el gobierno estatal estaría paralizado y sin nada que ofrecer a los michoacanos. Varias ocasiones he escuchado al gobernador Silvano Aureoles ofrecer públicamente su agradecimiento al gobierno federal por el apoyo recibido y, creo, que hace los correcto al decir que no está solo en la tarea de gobernar. Eso habla muy bien de él.

Por eso y muchas otras razones, que en otros momentos compartiré, es que comparto hoy tres convicciones inalterables:

Primera. Meade y el PRI ganarán la elección el 1 de julio de 2018.
Segunda. La lealtad a las personas y a las instituciones en las que nos forjamos, no debe perderse.
Tercera. Los acuerdos políticos deben honrarse.

Si están de acuerdo en lo que expreso agradezco me lo hagan saber.

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* Jesús Sierra Arias es abogado de profesión. Ha sido asesor jurídico del Poder Legislativo; consejero del Poder Judicial de Michoacán; secretario de Educación en Michoacán; y, secretario Ejecutivo para la Implementación del Nuevo Sistema de Justicia Penal.

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