Los soldaditos de Dios, tradición poco conocida de Noche de Muertos en Michoacán

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La Página

Zacán, Michoacán.-Una de las tradiciones poco conocidas, es la que se celebra en esta comunidad la noche de los fieles difuntos; una tradición que se cumple marcialmente desde hace muchos años y que no ha sido difundida, tal vez por ignorar su origen y el significado. Son pocas las personas que pueden platicar por qué un grupo de jóvenes conocida como cuadrilla, al mando de un comandante y un capitán, marchan y corren llevando en sus manos un arote simulando un arma larga, para visitar la casa de los difuntos que han dejado este mundo terrenal durante el último año.

Sobre el tema se sabe gracias a Arturo Oseguera Huanosto, quien ha realizado una investigación sobre Los Soldaditos, una especie de ensayo y con bibliografía del libro La Relación de Michoacán, de Fray Jerónimo de Aguilar.

“Caído el sol del uno de noviembre los señores jóvenes se reúnen en la plaza; los músicos se buscan para acompañar a los soldaditos y los vecinos del poblado se concentran para atestiguar la conformación de la cuadrilla: Los más rápidos, los más fuertes, los más intrépidos. Sólo once soldados, un comandante y el capitán. El pelotón necesita armas, éstas se obtendrán de los arotes(cañuelas)  que han dejado las primeras cosechas de maíz en los solares. Armados para defender su condición, con su porte de militares y sus armas al hombro, hacen las primeras demostraciones de fuerza, arrojo y disciplina en la explanada de la plaza. Las almas se concentran en el centro de la vida cotidiana: la plaza del pueblo”.

– ¡Cuéntense! – ha dicho el capitán a los soldaditos, ¡Números! –, termina diciendo al comprobar que están completos y que se puede iniciar el recorrido por la población.

Prosigue Oseguera Huanosto que, “visitarán las casas de los difuntos nuevos del ciclo que se cierra con el noviembre actual. Se han puesto de acuerdo con el director de la banda de música sobre el rumbo que facilitará el recorrido. Toda la gente del pueblo está en espera; correrán los soldados, la banda entonará lo mejor del repertorio de la  música de San Pedro Zacán y la gente acompañará a las almas-soldaditos en el camino que mejor les sea señalado. Los soldaditos-almas no se cansan con las carreras, no se emborrachan con sus licores escogidos, no se llenan nunca con sus comidas preferidas y se extasían con la música de su agrado”.

* Tomado de kuinchekuamich.wordpress.com/Lamberto Hernández

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