Si vienes a Michoacán, disfruta de las virginales playas

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Morelia, Michoacán.-Con más de 213 kilómetros de costa, playas paradisiacas, naturaleza tropical y actividades acuáticas ideales para ti; Michoacán ofrece una imagen natural, con esteros, caletas, peñascos, playas ideales para el surf y refugios para diversas especies de animales marinos.

Puedes gozar de las hermosas playas, gastronomía y hospedaje en Michoacán, con tu familia, amigos o con tu pareja, para que disfrutes la experiencia de tu vida.

A través de la costa michoacana están presentes las manifestaciones más deslumbrantes de la naturaleza tropical: la flora de la región incluye diversas especies de maderas preciosas, como la parota y la ceiba, además de frutos como la papaya, zapote, mango, tepehuaje y coco, entre otros.

Su fauna la conforman: armadillo, cacomixtle, zorro, tlacuache, venado, coyote, nutria, ocelote, jabalí, pato, cerceta, faisán y una gran diversidad de especies marinas.

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Además, desde hace siglos este paraíso tropical recibe a diversas especies de tortugas marinas que acuden a desovar para su reproducción, ofreciendo el espectáculo sublime del nacimiento de las pequeñas crías que de inmediato se dirigen al mar en playas como Ixtapilla, Las Calabazas, Pichi, Colola, Maruata y Mexiquillo.

Para los deportes acuáticos como el buceo y el snorkel está Caleta de Campos; el ski acuático se puede practicar en la presa La Villita; el surfing en Nexpa y La Ticla; la pesca deportiva del pez vela en Lázaro Cárdenas y para acampar existen espacios espléndidos en las tranquilas playas de La Soledad, San Juan de Alima y la incomparable Maruata, entre otros.

La gastronomía costeña de Michoacán tiene mariscos, cazón, huachinango, langosta, ostión, camarón y en especial, el pescado dorado.

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Los Primeros Pobladores.

Se sabe que los primeros pobladores de la costa michoacana fueron indígenas nahuas y se cree que descendían de las siete tribus venidas del norte que fundaron Tenochtitlán en el centro del país.

Tras la conquista del imperio Azteca y motivados por las noticias sobre yacimientos auríferos, los españoles se dieron a la tarea de recorrer el territorio mexicano hasta llegar a lo que hoy es Michoacán.

Así llegaron a las tierras que hoy forman el municipio de Lázaro Cárdenas, que formaban parte del reinado de Coyucan, perteneciente a la Triple Alianza. La principal ocupación de la gente era el comercio y la recolección de pepitas de oro.

Para poblar la región, la monarquía ibérica autorizó las expediciones costeras con misioneros y comendadores, además del comercio de negros llevados como esclavos desde África.

Fue en el año de 1528 cuando los europeos en busca de territorios y oro llegaron hasta esas playas al mando de Juan Rodríguez de Villafuerte y Ximón de Cuenca, quienes fundaron el primer poblado de importancia en la época, llamado Concepción de Zacatula, obteniendo encomiendas y mercados reales.

Formaron ranchos y huertas productoras de cacao, caña, algodón y frutas, pero también encontraron un gran río, donde construyeron balsas para explorarlo y por lo cual decidieron llamarlo Río de las Balsas.

Más tarde Fray Juan Bautista de Moya y su campaña religiosa fundaron varias misiones y algunas capillas hasta llegar a un nuevo territorio localizado entre el mar y el Río Balsas. Por esa razón le dieron a la zona el nombre de La Orilla.

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El acero del pacífico michoacano.

En contraste con la belleza natural casi intacta del litoral michoacano, la ciudad de Lázaro Cárdenas en el municipio del mismo nombre posee el puerto marítimo y comercial de gran calado más importante del Pacífico mexicano por su movimiento anual, además de un amplio desarrollo industrial fundamentalmente siderúrgico.

En la siderúrgica Lázaro Cárdenas-Las Truchas, el ingenio del hombre edificó un interesante complejo industrial y un puerto que son orgullo nacional. Esta planta es la más grande de América Latina, y la que dio lugar al importante desarrollo de obras portuarias de gran calado y explotación de yacimientos de hierro, muy abundantes en esta zona.

La planta misma, por sus características únicas es también un atractivo turístico y ofrece de manera gratuita recorridos a los visitantes interesados en conocer sus diversas áreas. La más llamativa de todas es donde se encuentra el gigantesco crisol, de donde se vuelca el acero fundido que da lugar a varillas, planchas y otros materiales.

Este territorio se conocía bajo el nombre de Los Llanitos y formaba parte del municipio de Arteaga, pero el 4 de febrero de 1932 se le otorgó la categoría de tenencia con el nombre de Melchor Ocampo.

Siendo gobernador José María Mendoza Pardo, el Congreso del Estado decretó el 12 de abril de 1947 la creación del municipio “Melchor Ocampo de Balsas”, pero finalmente el 17 de noviembre de 1970 cambió su nombre por el de Lázaro Cárdenas en honor al general revolucionario que fuera presidente de la República Mexicana.

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Michoacán recibe cada año a 3 de las 7 especies de tortuga marina que habitan en el Pacífico mexicano. Son el refugio para el desove y reproducción en diversas temporadas -a lo largo de varios meses-, coincidiendo principalmente en octubre.

Las especies Golfina y Laúd desovan en Michoacán así como en otras playas del Pacífico, pero a diferencia de ellas, la “Negra” es endémica, es decir, que solo se encuentra en esta parte del planeta. Solo desova en Michoacán.

La tortuga negra se encuentra en peligro de extinción, debido precisamente a lo restringido del área donde se reproduce. Antes de los años 70’s constituía una valiosa fuente de alimentos para grupos indígenas como los Seris de Sonora y los Pómaros (Nahuas) de Michoacán.

Con el interés de proteger a esta fauna única, por Decreto Presidencial se prohibió su captura y año con año se establecen campamentos de vigilancia interinstitucional en los que participan también estudiantes michoacanos.

LAUD. Navega solitaria por los mares de todos los océanos. Es la tortuga marina más grande del mundo. Llega a pesar hasta 800 kilos y alcanza el volumen de un auto compacto. Solo acude a desovar si no detecta ruidos o luces en la playa y es capaz de interrumpir el desove si se siente amenazada.

Desova de 1 a once veces por temporada anual.

De no encontrar un ejemplar macho, la hembra tiene la capacidad de fecundar sus propios huevos durante 4 ó cinco años.

Forma parte de la lista de especies en peligro de extinción.

GOLFINA. Acude a desovar en grupos de 5 ó 6 individuos.

Navega por todo el Océano Pacífico.

Se considera que se encuentra en recuperación; fuera de la lista de especies en peligro de extinción.

NEGRA. Navega por el Océano Pacífico.

Solamente desova en playas michoacanas (es una especie endémica).

Forma parte de la lista de especies en peligro de extinción.

Las tortugas marinas son animales de crecimiento lento, desde el momento en que nacen hasta que llegan a la madurez y para que se puedan reproducir transcurren aproximadamente ocho años.

El sexo de las crías depende de la temperatura promedio que haya registrado el nido a lo largo de la gestación.

Estos maravillosos animales registran un fenómeno denominado “impronta”, que según los especialistas en la materia, “fija” y retiene la información sobre la playa en que nacen, y es por ello que regresan al mismo punto para desovar cuando llegan a la edad adulta, aunque se cree que sólo las hembras vuelven a las playas mientras los machos permanecen en el mar.

Cada tortuga puede desovar de una a 7 veces por temporada, con periodos de 15 días entre cada desove. Asimismo pueden regresar a reproducirse con intervalos de 2,3,4 y hasta 5 años después del desove anterior.

Estas criaturas se alimentan de varias especies de algas, esponjas, medusas, anélidos y varios tipos de peces cuando son adultos. Se conoce poco de la alimentación de las crías y en la edad adulta su pico se desarrolla para el ramoneo.

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LOS ESTEROS

En su recorrido hacia el mar, el caudaloso Río Balsas atraviesa la agreste montaña y alimenta a su paso la exuberante flora, donde se alojan aves canoras y animales salvajes que conservan los manglares como su habitat original.

Además de la belleza de sus playas, la costa michoacana cuenta con un gran número de esteros, o ecosistemas que por temporadas se encuentran aislados del mar debido a barreras naturales formadas por bancos de arena y vegetación compuesta principalmente de manglares.

Por sus peculiares características de inaccesibilidad para el hombre y para grandes depredadores marinos, los esteros se convierten en ideales refugios para diversas especies de aves locales y migratorias o para la reproducción y crecimiento de especies acuáticas que más tarde, con las mareas altas pueden ingresar al mar.

Entre la fauna típica de los esteros michoacanos destacan los cocodrilos, alevines, tortugas anfibias, crustáceos como los camarones, cangrejos y langostinos o peces como el parvo y la lisa.

Varios de estos espacios naturales poseen canales principales de hasta 8 kilómetros de longitud y en algunos se han reportado avistamientos de cocodrilos en número superior a 70 en una sola noche.

Actualmente existen comunidades costeñas que practican la pesca de diversas especies marinas en estos ecosistemas o que realizan recorridos turísticos, particularmente en el estero de Pichi.

Por parte del Gobierno del Estado, actualmente se trabaja en la promoción de inversiones encaminadas al desarrollo turístico de la zona, pero bajo la aplicación de las medidas que se hagan necesarias para proteger esta riqueza natural.

En coordinación con la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca se realiza el levantamiento de información sobre las áreas naturales protegidas que se encuentran bajo custodia en lo que se desprende la creación de 1 UMAS (Unidad de Manejo, Crianza y Aprovechamiento de la Vida Silvestre) en la comunidad de Pómaro, perteneciente al municipio de Aquila.

La información se incluirá en el catálogo de inversiones que promueve la Secretaría de Turismo del Estado, dirigido al fomento de la infraestructura a través de empresarios interesados en el turismo ecológico. En ese mismo sentido se han realizado acercamientos con los ejidatarios dueños de estas áreas.

Por su facilidad de navegación, el Río Balsas es un importante atractivo turístico que durante varios años fue el escenario de un Maratón Náutico Internacional; ofrece al visitante paisajes naturales de tupida vegetación tropical.

DEDO DE DIOS MARUATA

La Bahía de Maruata la conforman un conjunto de playas que tal vez sean las más bellas de la costa michoacana, en donde desemboca el arroyo de Coire, cuya planicie fluvial aumenta una tupida vegetación palmar.

Frente a sus tibias arenas, en la parte oeste, surge rompiendo el mar un promontorio acantilado de figura caprichosa, con varias puntas, entre las que destaca la roca de Piedra Blanca, que se puede apreciar desde la distancia.

En seguida hay una ensenada con tres grandes escotaduras, o caletas y una playa; en la primera desemboca un arroyo.

Después se recortan varios promontorios montañosos continentales, de los que cuatro penetran en la suavidad del mar. En los acantilados se observan unas cavernas y a manera de eternos vigías marinos, numerosas puntas y rocas a flor de agua.

La última bahía tiene una playa mayor que las otras.

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Más adelante se encuentra el caserío de Colola, con su río. Su ribera traza una línea recta, con playas de arenas amarillas, de casi seis kilómetros de longitud.

Frente a una planicie de aproximadamente un kilómetro de largo, al oeste de Colola, hay otra laguna. Los arroyos Escobillero y Chipana desaguan en esta laguna-playa, al final de la cual aparece otra más y la desembocadura del río Motín del Oro, que forma delta y barra. Avanzando por este litoral se llega a Punta San Telmo o Faro de Bucerías.

Faro de Bucerías es notable por sus arenas amarillas y desde ahí se divisan varias islas rocosas, que son el principal atractivo del lugar.

San Juan de Alima es otra playa, cercana a Punta San Telmo y posee entre su exuberante vegetación el canto de aves exóticas que se disfruta en agradable tranquilidad.

Siguiendo por la carretera costera, después de San Juan de Alima se llega a Boca de Apiza, un lugar donde desemboca el río Coahuayana. Tiene una playa larga y casi recta, de aproximadamente 8 kilómetros de tupida vegetación en la que se localizan una serie de esteros.

Bahía de Bufadero, en Caleta de Campos, es un lugar adecuado para la instalación de tiendas de campaña, por su ubicación, buen clima, y sobre todo, el espectáculo de su bahía. La abundante pesca y la proximidad de agua garantizan el éxito de su desarrollo.

Playón de Nexpa es un sitio rodeado de cocoteros, tiene una larga playa ideal para la natación y el esquí acuático, pero durante varios meses al año es el sitio de reunión para los amantes del surfing

El recorrido por las playas puede llevarse a cabo a través de una carretera costera y cabe señalar que el municipio de Lázaro Cárdenas cuenta además con un Aeropuerto que ofrece vuelos a diversos destinos nacionales.

La fisonomía de la Costa Michoacana la conforma su límite natural con los estados de Guerrero y Colima, sus agrestes montañas, exuberante flora, hermosas aves canoras y animales salvajes que aun conservan su propio hábitat.

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* Tomado de: granturismomexico.com

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