Un viaje trepidante en las calles de Torreón a través de “Eros díler”. Por Arturo García Gaytán

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Un viaje trepidante en las calles de Torreón a través de “Eros díler”

Por Arturo García Gaytán*

De las revistas especializadas se pueden encontrar verdaderos tesoros sin necesidad de depender de los empleados jetones de las librerías de Morelia, y así como conocí a Nazul Aramayo, joven escritor coahuliense que, con su compendio de cuentos, “La Monalilia y sus estrellas colombianas”, me abrió un nuevo horizonte en los creadores mexicanos contemporáneos.

Luego de leer ese ejemplar no me pude sustraer de conseguir su novela “Eros díler·, título significativo que él mismo me explicó en entrevista telefónica para Notimedia, que encontró de un rótulo pintado en un camión atascado en el tráfico de las calles de Torreón.

Esta novela comienza con un viaje trepidante en las calles de Torreón luego de que el club local, Santos, ganara su tercera final del campeonato de Liga, por lo que el personaje principal y su pareja celebran, beben y chocan su volcho entre tanto desmadre.

Aramayo nos lleva de la mano por las calles, plazas y costumbres de la vida en la Comarca Lagunera, nos recrea en bares y parques, donde la droga es de pésima calidad y cada vez es más difícil conseguir un pase para acompañar un seis de cheves o unas caguamas.

            La cumbia loca que interpretan los Primeritos de Colombia maraca la batuta de las danzas en que Cleti, el personaje central de la novela, desarrolla su actividad profesional en una tienda dónde se venden playeras, pósters, pipas y sábanas para fumar yesca.

Cleti, nombre sin sentido que un travesti menciona como algo chistoso en un encuentro ocasional en un parque, mientras que Yoselyn su pareja por tres años es estudiante de la Universidad Autónoma de Coahuila, huérfana de madre y padre que vivió con sus abuelos hasta que éstos la sorprendieron robando sus alhajas y joyas.

Aramayo despliega en su novela un toque personal que dota de personalidad a sus personajes, acompañan a Cleti dos inseparables secuaces: El espanto junior y Don capsulo.

Poeta de la fritanga y narrador de la épica tripera de la tifoidea el primero, y poeta inconsolable, borracho lírico y cocodrilo de la pluma trasnochada el otro; ambos tripulantes ignotos del inseparable volcho que los mete y saca de las colonias ariascas donde se conecta mota y cocaína.

Nazul Aramayo no rehúye en su relato alternar las aventuras de Cleti y sus escaramuzas sexuales hetero y homosexuales y un poemario nacido del desamor, dedicado a todas y a ninguna de las mujeres que ha conocido y a las que le falta conocer.

            Veloz, el texto es un chapuzón en agua fría para esos espíritus puritanos y exentos de las aventuras fuertes, pues sin escrúpulo alguno aborda temas que generalmente las buenas conciencias y las plumas recatadas no tocan por temor a la censura y al qué dirán.

Recomiendo leer primero Eros díler antes de abordar cualquier otro texto de Nazul Aramayo, es, como su carta de presentación y los textos que después se puedan disfrutar de él serán un bocado suculento.

Amable, sencillo y original Nazul Aramayo interactúa con sus lectores en redes sociales, habla de su proceso creativo y de proyectos futuros, vale por mucho la pena leer y seguir la carrera literaria de este joven mexicano honesto y creativo.

Eros díler de Nazul Aramayo consta de 120 páginas, editado e impreso por JUS en México en su carta edición de 2012.

P.D. el patrón, Víctor Armando López Landeros sugirió incluir una ficha bibliográfica de los autores que se aborden, a lo cual me niego rotundamente, pues espero que ustedes, que se ven tentados por la curiosidad en el mejor de los casos o por el morbo, en el peor de ellos, merecen la oportunidad de descubrir y ampliar la vida y obra de los desafortunados escritores que tenemos la dicha de leer y compartir la experiencia. Es cuanto…

 

 

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