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La Página/Redacción
Morelia, Michoacán.-Si bien mucho se ha escrito de la vida de José Telésforo Juan Nepomuceno de la Santísima Trinidad, mejor conocido como Melchor Ocampo, es cierto que poco se toca el interés que le prodigó a la educación y en el valor de ésta en las nuevas generaciones; sin embargo, la educación particular que recibía en su infancia así como su propio esfuerzo, le permitieron razonar y decidir su participación en este campo, aseguró el ex rector nicolaita y orador oficial en el acto conmemorativo del bicentenario del natalicio de Melchor Ocampo, Daniel Trujillo Mesina.
En su discurso resaltó que siendo gobernador, el abogado, científico y político liberal tomó decisiones claras para abordar el problema educativo del estado que gobernaba, proponiendo desterrar algunos prejuicios que había forjado la ideología colonial, con la creación de un colegio civil que pusiera en manos del gobierno la responsabilidad de formar ciudadanos nuevos en una sociedad nueva.
En este sentido, afirmó que siempre mostró un gran interés por el Colegio de San Nicolás Obispo, institución clausurada en 1810 por la Independencia de México. Ocampo se volcó a su necesaria reapertura con la meta de superar los  obstáculos existentes para poner en función al Colegio y transformarlo,  de institución clerical a institucion civil, logrando reabrir sus puertas el 17 de enero 1847 con el nuevo nombre de “Colegio Primitivo y Nacional de San Nicolás de Hidalgo” que varios años después agruparía en torno suyo al conjunto de planteles que formaron la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
“El Colegio de San Nicolás siempre fue objeto de especial predilección de Melchor Ocampo, al dejar su cargo como gobernador instruyó que se implementaran en él una biblioteca pública, un museo, un laboratorio de química y un gabinete de física”.
Agregó que la inquietud que siempre tuvo Ocampo fue superar los problemas educativos que había dejado la colonización española, situación que lo condujo a tomar posición en el problema educativo nacional conociendo la indolencia de la corona española por el desarrollo científico de sus colonias y de la población.
Por esta razón el México independiente tuvo diversos problemas educativos que no se pudieron superar con facilidad, entre ellos se destacó la población indígena mayoritaria del país naciente, su amplia variedad de idiomas aborígenes y  la falta de maestros y escuelas suficientes.
El gobierno mexicano de la época, continuó el orador, adopto el sistema educativo lancasteriano, que consistía en destacar dentro de los alumnos a los más adelantados para emplearlos como multiplicadores; este sistema fue criticado por Ocampo pero no rechazado totalmente porque supo que debía encontrarse tiempo suficiente para superar el rezago educativo.
A inicios de la década de los 40 en el siglo XIX, Ocampo se hizo miembro de la compañía lancasteriana de México, institución conformada por personas preocupadas por la educación y cómo hacerla llegar al pueblo, en donde le reconocieron su ilustración, talento y decidido empeño en la educación y enseñanza pública de la juventud mexicana.
Finalmente, aseveró que hoy recordamos al admirable ciudadano cuya inteligencia, pasión, rectitud, dedicación en el estudio, amplia cultura y conocimientos de las doctrinas políticas y filosóficas de su tiempo le permitieron coadyuvar en la elaboración de las leyes de reforma.
“Melchor Ocampo es una lección cívica permanente, contribuyó en la apertura de un camino lento pero seguro itinerario de nuestra independencia, libertad y soberanía, constituye un símbolo y una realidad en nuestra vida actual e indudablemente lo será en las vidas de las nuevas generaciones; iluminó con su pensamiento la ideología de la Reforma, su nombre estará constantemente unido al nombre de México pues fue un ciudadano preocupado por el bien de la patria a la que consagró su propia vida”, concluyó.
Al término del acto conmemorativo, el rector Salvador Jara Guerrero, acompañado por el Secretario de Gobierno, Jesús Reyna García; el alcalde de Morelia, Wilfrido Lázaro Medina, el presidente de la mesa directiva del Congreso del Estado, Fidel Calderón Torreblanca, y diversas personalidades del ámbito político y social, así como de la comunidad nicolaita, depositaron una ofrenda floral en la Sala Melchor Ocampo del Colegio Primitivo y Nacional de San Nicolás de Hidalgo para después montar una guardia de honor y colocar una ofrenda floral en la preparatoria de la Casa de Hidalgo que lleva el nombre de tan ilustre personaje.
Finalmente realizaron un recorrido de escoltas desde este recinto para culminar en la plaza Melchor Ocampo, en donde cada una de las facultades, escuelas e institutos de la UMSNH colocaron una ofrenda floral.