“Hay problemas de conciencia, sólo cuando ésta se tiene”. Por José Herrera Peña

Por JOSÉ HERRERA PEÑA*

Para tener problemas de conciencia es necesario tener conciencia; pero, ¿que conciencia puede tener el que gritó: NO MENTIR, NO ROBAR, y roba en público creyendo que no lo ven, y miente a una Nación creyendo que ésta le cree?

Así lo dijo

“Aunque me critiquen de que quiero militarizar al país. Voy a insistir en que nos deben ayudar las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública, estoy convencido de que es necesario y como no tengo problemas de conciencia, puedo plantearlo”, expresó el mandatario.

Decían que no

El Gobierno federal ha gastado miles de millones de pesos a comprar y rentar vehículos nuevos, aunque el Presidente López Obrador afirmó el 6 de mayo que ya no se gasta en eso.

Autoritario

El presidente 4t afirma autoritariamente que no es autoritario, se auto califica de demócrata, a pesar de estar sentado sobre las bayonetas, y así como no se ha distinguido en nada de los que han agredido en la calle, en su casa y en los mismos hospitales al personal de salubridad, al agredirlos desde su púlpito, del mismo modo no se distingue en nada de los narcotraficantes que han amenazado al diario Reforma, al marginarse desde su mismo púlpito de los atacantes, pero volviendo a descalificar al diario.

Ataques de autoridad

Cuidado con los ataques de la autoridad a sus súbditos, por débil que sea la autoridad y poderoso el súbdito, como el presidente 4T, por un lado y “Proceso”, por otro (y “Reforma” y “El Universal”, etcétera, mie28abr2020)

Había un individuo, Tomás Becket, obispo de Canterbury en 1170, que se oponía a la autoridad real. Los dos, el monarca inglés y el obispo eran amigos. Sin embargo, al rey le incomodaban la críticas del prelado de Canterbury. Recurrió a cuanto pudo para callarlo, desde sus llamados a la cordialidad, hasta la guardia nacional, perdón, la guardia real, pero no logró su objetivo. Becket siempre resultó indemne. Entonces, en un diálogo a solas con Dios, es decir, consigo mismo, el rey se preguntó si no habría quien lo librara del infierno en que el obispo lo estaba haciendo vivir. Unos cortesanos que lo oían, deseosos de quedar bien con él, decidieron resolver su problema. El resultado fue el asesinato del obispo en la catedral. T. S. Eliot escribió un poema sobre este drama político basado en un escrito de Edward Grim, un clérigo testigo del suceso, y fue representado por primera vez en 1935…

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*José Herrera Peña. Es Licenciado en Derecho por la UMSNH. Doctor en Ciencias Históricas por la Universidad de La Habana. De cuantiosa bibliografía histórica. Ha sido abogado postulante, funcionario del gobierno en la República Mexicana y en otros países del mundo, entre ellos Canadá y Nicaragua. Catedrático de diversas Universidades de México y de otros países. Le otorgó la Secretaría de Cultura federal una Mención Honorífica “en reconocimiento a su trayectoria en el rescate de memorias y documentos”.

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