"La Duda". "Arturo Herrera, hombre de convicción". Por Víctor Armando López

“La Duda”. Arturo Herrera, hombre de convicciónLa-Duda

Por Víctor Armando López.
Mientras perfiles débiles, mediocres y carentes de dignidad buscan salir fotografiados con algunos políticos (por cierto de las mismas características), para así obtener su cinco minutos de fama; o se cuelgan de iniciativas de ley, que al igual que ellos no tienen la mínima coherencia, resurge una figura para defender lo que es la convicción, la ética y a un periodismo michoacano actualmente pisoteado, cuando en su momento fue el más combativo del país.
El es Arturo Herrera Cornejo, quien a lo largo de 33 años hizo grande a Cadena Rasa Michoacán. Aquel historiador que hasta el momento es el único que ha investigado la historia de la radio en Michoacán, trabajo que quedó plasmado el aquel libro editado el 13 de septiembre de 2001: “Historia de la Radiodifusión en Michoacán”.
Puedo decir muchas cosas buenas de Arturo, y también recordar algunas diferencias de visión, o ciertos regaños que imprimía para que hiciéramos  mejor lo que es su pasión: La radio. Pero lo que más puedo decir abiertamente es que: Es mi amigo.
Al igual que muchos periodistas michoacanos (sin citar actualmente a un buen porcentaje de la población), Arturo no está de acuerdo con la intervención de la federación en Michoacán. Pero todo se había quedado en diálogos de sordos; en opiniones guerrilleras de café; en conveniencias y demás bla…bla…bla.
Pero llegó el momento,  el buen Arturo no soportó que los enviados del “Máximo” decidieran comprar el espacio del noticiario de medio día de Cadena Rasa, para poner el propio y hablar bien de su Plan Michoacán por medio de su empleado, y dejarlo a él fuera de toda decisión editorial de la empresa. De ahí que surgió el hombre de convicción y sin más: Renunció.
A finales de 1998 ingresé a los noticiarios de Cadena Rasa Michoacán. En aquel momento el conductor estelar y al mismo tiempo gerente general era precisamente Arturo Herrera Cornejo. Era el sexenio de Víctor Manuel Tinoco Rubí. Los reporteros eran: Zulema Carrillo, Azucena Silva, Miguel Ángel Castro  y un servidor. Todos estábamos bajo la también firme coordinación de Mariazell Varela. En la producción iniciaba Viridiana López Avila y luego le daría paso a Heidi Sánchez.
Luego llegarían Adriana Florián, Julio César Ceniceros y Rosmi Bonilla. Arturo le daría el paso en la conducción a Jorge Hidalgo, luego a Aristeo Rodríguez, Jaime López y finalmente a quien siempre estuvo detrás de todo: La grandiosa Mariazell, quien supo armar un nuevo equipo con los incansables y destacados compañeros: Marisela López, Nora Horta y Sergio Lemus.
El noticiario poco a poco se convirtió en el más fuerte y creíble de Michoacán, claro no había tanta competencia, y en el primero en tener toda una cobertura estatal. Ahí fue cuando iniciaron las diferencias, al gobierno tinoquista, en su última fase, no le gustaba la crítica, y aunque Arturo Herrera había sido ya funcionario de gobierno, Director de Radio y Televisión de 1991 a 1992, siempre tuvo la convicción y ética de defender en todo momento a sus reporteros.
Actitud que siempre mantuvo durante las administraciones que encabezaron Lázaro Cárdenas Batel, Leonel Godoy Rangel, Fausto Vallejo Figueroa y Jesús Reyna García.
Además, Arturo Herrera Cornejo siempre impulsó a sus reporteros, creía en ellos, les daba la oportunidad de innovar en la producción (lo cual siempre lo hicimos con la complicidad del también excelente amigo y experto en la radio: Arturo Herrera  Borja).  De ahí que nacieron los programas sabatinos,  iniciamos con “Jojopolítica” y luego con “La Duda”, donde compartimos la conducción con Mario Hernández Durán y José Antonio Zamudio. En fin, Cadena Rasa en sus noticiarios y programas marcó la pauta en todo momento. Los puntos rating con los que Arturo deja la empresa respaldan esto y más.
Lo que hizo Arturo Herrera podría no ser comprensible, ¿quién después de trabajar 33 años renuncia su trabajo para volver a iniciar? Pero es la actitud de un hombre cabal, de una persona culta y con convicción. De un periodista firme, de un gerente con visión. De quien hay que aprender para que “la parasitaria extranjera” no siga pisoteando a un vapuleado gremio periodístico michoacano. Ese es mi amigo. ¡Corte!

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