"La pesadilla de los Fondos Buitre". Por Patricia de Estéfano G.

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Por Patricia de Estéfano G.
A principios de este mes, Argentina presentó ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya una demanda en contra de Estados Unidos, por considerar que las decisiones adoptadas por los tribunales estadounidenses en el conflicto por la deuda con los fondos buitre violan su inmunidad soberana.
“la República Argentina sostiene que Estados Unidos de América ha cometido violaciones a la soberanía argentina y a la inmunidad y otras violaciones relacionadas, como resultado de las decisiones judiciales adoptadas por los tribunales concernientes a la reestructuración de la deuda pública argentina”.
Es específicamente el fallo del Juez Griessa el que ha desatado no sólo polémica sino repudio e incluso desconfianza internacional en el sistema judicial norteamericano.
¿Qué son los fondos buitre?
Los fondos buitres son especuladores que compran por centavos deuda de países pobres en situación de incumplimiento o cerca de estarlo, o que se encuentran ya en procesos de reestructuración de deudas, con el propósito de luego entablar procedimientos judiciales en contra de éstos para obtener sumas mucho mayores, en algunos casos de hasta el 400%, de lo que pagaron por ellas.
Cuando un país tiene problemas económicos y se presume que éstos pueden empeorar, sus bonos pierden valor en el mercado secundario y muchos bonistas se asustan y corren a venderlos al precio que sea, y es ahí cuando los fondos buitre, o fondos rapaces,  compran en masa.
Estos bonos son la pesadilla de cualquier país que pretenda hacer una reestructuración de deuda, y Argentina no ha sido su única presa. Perú, Paraguay, Polonia, La República del Congo y Costa de Marfil han sido algunos de los países en contra de quienes los fondos buitres han entablado demandas judiciales para el pago de la deuda soberana.
La Pesadilla de Argentina.
Para la Argentina esta historia de terror comenzó en el 2001 con el Presidente De La Rúa, cuando el país entró en incumplimiento de pagos, es decir entró en “default” y tuvo que hacer su primera reestructuración de deuda.
En el 2003 entra el Presidente Kirchner y trata de hacerse cargo del pago de la deuda haciendo un primer canje en el 2005 convocando a todos los tenedores de bonos que habían comprado la deuda en el 2001. Al final, a este primer canje sólo entró el 70% de los bonistas.
En el 2010 la Presidenta Cristina Fernández, convoca a un segundo canje y logra el consenso del 93% de todos los tenedores de títulos de deuda, mientras el 7% restante se negó a participar y ahora reclaman un pago por el 400% del precio al que ellos compraron.
A ese 93% que decidió entrar al canje Argentina les ha ido pagado como corresponde y de acuerdo a contrato, esto es con una ganancia del 300%,  pero el juez Griessa bloqueó las transacciones y no ha permitido que se les pague a todos los bonistas que entraron al canje.
El Juez Griesa decidió que si Argentina pagaba a los bonistas que entraron al canje y dejaba de pagar a los fondos buitres, estaría violando la cláusula pari passu, que expresa que los creedores  son todos iguales y que la distribución del capital se realizará sin hacer preferencias entre ellos, y su fallo determinó que se congelara el dinero destinado al pago de los bonistas que entraron al canje,  argumentando que Argentina tiene no sólo que pagarles más a los fondos buitre (400%) sino que además tiene que pagarles primero.
Argentina se niega a pagarle más a los fondos buitres que a los bonistas que pertenecen al 93% que sí entraron al canje porque esto es claramente un incentivo para que éstos abandonen el canje y reclamen lo mismo que los buitres por sus bonos. Esto llevaría a la Argentina otra vez a un sobre endeudamiento y terminaría siéndole imposible pagarles a todos, lo que inevitablemente llevaría a una suspensión de pagos y a caer nuevamente en “default”.
Es evidente que este fallo no sólo ha ocasionado descontento a nivel internacional sino que ha levantado sospechas acerca de la reputación y honorabilidad del juez Griessa y ha puesto en duda la credibilidad de Estados Unidos, específicamente de Nueva York, Wall Street como plaza para reestructuración de deudas.

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