"La Reforma Fiscal ¿Culpable del bajo crecimiento económico? Por Patricia de Estéfano G.

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Por Patricia de Estéfano G. 
A 21 meses del gobierno del Presidente Peña Nieto, la economía mexicana no sólo no ha crecido según las expectativas creadas por el llamado “momento mexicano”, sino que está creciendo incluso por debajo de las estimaciones oficiales, y aún peor por debajo de la tasa histórica de crecimiento. Esto pese a condiciones económicas globales bastante benignas, lo cual es todavía más preocupante.
Al inicio de este sexenio y todavía durante parte del primer año, se pronosticaba que la aprobación e implementación de las reformas estructurales atraerían inversiones millonarias y que esto iba a traer como consecuencia un crecimiento de la economía  de al menos 5% anual.
Sin embargo y a pesar de que la implementación de algunas no ha terminado por instrumentarse, el crecimiento de la economía mexicana en el 2013 como en lo que va del 2014 ha sido francamente patético. “El momento mexicano” parece aún no llegar.
Para el 2013 la SHCP había hecho un estimado de crecimiento del 3.5% anual, en mayo lo bajó al 3.1%, después en agosto al 1.8%, para finalmente terminar ajustándolo a la baja a un crecimiento de alrededor del 1.3%. El crecimiento económico real en el año 2013 fue de 1.1%, muy por debajo de la tasa de crecimiento histórica del 2.1%.
Los resultados en crecimiento y generación de empleos en el 2013 estuvieron por debajo de lo esperado,  y la popularidad del presidente Peña va a la baja según encuestas. (CNN)
Para el 2014 se había pronosticado una recuperación de la demanda externa, así como un impulso proveniente del gasto del gobierno (política contracíclica de gasto) y una recuperación de la demanda interna en la segunda mitad del año. Ninguno ha ocurrido.
También para el 2014 la SHCP pronosticó al inicio del año un crecimiento del 3.9%, pronóstico que después fue reajustado a un más modesto 2.7%, el cual los expertos tampoco creen que se alcance, porque  en el primer trimestre de este año la economía creció 1.8% y en el segundo 1.6% por lo que un crecimiento de 2.7% para este año se ve francamente difícil.
Incluso si se cumpliera el pronóstico de Hacienda de 2.7% para 2014, la econo­mía se habría expandido 1.9% durante los dos primeros años del gobierno de Peña Nieto. Una tasa mediocre, más si se tiene en cuenta que las condicio­nes, dentro de la situación económica global, han sido favorables.
¿POR QUÉ NO CRECEMOS?
Un factor que se ha mencionado bastante para explicar el bajo crecimiento económico desde el año pasado, ha sido el período de crecimiento tan lento por el que Estados Unidos atravesó entre finales del año pasado y el primer trimestre de este año. Aunque según expertos, en realidad el impacto más determinante provino de factores domésticos. (Mario Correa, Rafael Camarena, Raúl feliz). Incluso los pronósticos de crecimiento económico del Banco de México establecieron que uno de los factores de la falta de dinamismo es la Reforma Fiscal.
El mal diseño de la reforma fiscal y la aún peor implementación de la política de gasto público parecen haber provocado una caída de la demanda y de la confianza de los inversionistas en activos reales a finales del año pasado, y este año una caída en la demanda privada del consumo.
Esta caída de la demanda privada se debe a que La confianza del consumidor parece haberse reducido debido a un incremento en la inflación que ha disminuido el poder de compra de los salarios y también a que la tasa de desempleo ha aumentado de 3 a 5 %.
En pocas palabras, no hay inversión interna, no hay inversión extranjera directa y hay una caída en la demanda de consumo.
Según los expertos más que la reforma fiscal en sí, el problema está en la implementación de la misma. Incluso con una reforma fiscal que redujera el ingreso disponible a las clases medias, el efecto que ésta tendría se pudo haber cancelado con un incremento del gasto público en inversión, de tal forma que a nivel de agregado de demanda el efecto fuese neutro. Esta es la política contracíclica del gasto que se había dicho iba ser implementada para reducir los efectos negativos de la reforma fiscal, sin embargo hasta ahora no se ha hecho.
Sólo nos queda esperar que los pronósticos de algunos economistas de una recesión mundial para el 2016 no se cumplan, y que nuestra economía empiece a crecer lo antes posible,  de lo contrario nos encontraríamos en la tormenta perfecta.

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