“Pan, tradición esponjosa”. Por Mafer Guillaumin

Por MAFER GUILLAUMÍN*

La palabra pan proviene del latín “pannus” lo que significa masa blanca, pero no venimos aquí a aprender latín ¿Cierto?

El pan es uno de los alimentos que nos acompañan en casi todas nuestras comidas, desde la torta para el desayuno, el pan de la comida y el pan dulce para la cena.

Se dice que los egipcios fueron los primeros panaderos, no sólo eso, era tan importante para ellos que incluso llegaron a utilizarlo como moneda. Fueron los primeros en separar la cascarilla del trigo y en utilizar la levadura. La harina blanca con sal era destinada a las personas poderosas, mientras que los “menos afortunados” como el pueblo consumía pan integral.

Fue en Grecia donde se perfeccionó el arte de hacer pan, pero en Roma fue donde se le dio el impulso necesario para industrializarlo, ahí se creó el primer sindicato ¿Curioso no?

Fue hasta el siglo XIX donde se mejoraron las técnicas y se utilizaron diferentes levaduras, que dieron paso al pan blanco más suave y esponjoso. Después agregaron vitaminas ya que el trigo perdía ciertas propiedades al momento de su molienda. Como toda buena historia todo vuelve siempre a donde comienza, así aparecen nuevas versiones del pan integral, el cual es más ligero y de verdad ayuda.

Lamentablemente el pan tiene mala fama de que engorda, pero eso es en consumo de grandes cantidades ¿Qué no lo hace? Cuando lo comemos en cantidades razonables es hasta placentero. El pan contiene entre 10 y 20 por ciento de fibra, puede aumentar un poco si es pan integral. Como sabemos la fibra es muy buena para el sistema digestivo.

El pan, al ser carbohidrato nos aporta energía, tiene vitaminas del complejo B y minerales como hierro, zinc, magnesio y potasio.

Existen diversos tipos de pan, distintas masas, sabores y formas. Tenemos el pan de trigo, el pan de centeno, el pan de espelta (variedad de trigo), pan de maíz (elaborado con harina de maíz apto para celiacos), pan germinado (no necesita levadura).

Tenemos el baguette, la chapata, el candeal, el pan de viena, el pan integral, la hogaza, el pan gallego, el pan bretón, el pan de centeno, el pan de cereales y semillas y el clasico bolillo, ese que nos ayuda en cualquier susto.

No nos podemos olvidar de los panes dulces, cualquier hora del día es buena para comer un panecito dulce. Desde la concha, una oreja, una campechana, un polvorón, un cuernito, un moño, un pan de nata, unas gorditas de nata, y mis favoritos los puerquitos de piloncillo.

Existen infinidad de panes , todos y cada uno de ellos con sus características que los distinguen.

¿Cuál es tu favorito?

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* Mafer Guillaumin. Es licenciada en Gastronomía por la Universidad Latina de América. Tiene los negocios llamados “Ttucusitos lunch brunch” y “Vianda Banquetes y Barra”, dedicados a los desayunos, a la banquetería y la organización de eventos sociales. Además de dar tips para una sana alimentación.

Para contacto directo: Instagram @mafguillauminchef

Facebook: tucusitoslunchbrunch

Facebook: ViandaBanquetesMorelia/

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