Morelia, Michoacán.- En el Centro Histórico de Morelia, las estructuras temporales que delimitan obras públicas se han convertido en un espacio recurrente para grafitis, una práctica que ya resulta cotidiana en la ciudad y que es señalada por ciudadanos por afectar la imagen urbana.
Las pintas pueden observarse en distintos puntos, como en el Centro Administrativo de Morelia (CAM) y en el Portal Allende, donde las obras están delimitadas con tablas de madera que ya presentan múltiples grafitis. En el caso del Templo de las Capuchinas, las láminas metálicas colocadas para resguardar el perímetro de la restauración también se encuentran cubiertas de pintas.
Más allá del contenido de los grafitis, algunos ciudadanos señalan que lo que más llama la atención es su ubicación, ya que aparecen incluso en superficies de difícil acceso, lo que refuerza la percepción de que estas prácticas se han normalizado y forman parte del paisaje urbano en casi cualquier espacio disponible.
Para Patricia, el problema es principalmente visual. “Se ve mal, no es arte ni un mural, son rayones que afean una zona histórica”, comentó.
En contraste, Roberto consideró que el fenómeno refleja la falta de control y mantenimiento. “Ya es tan común que parece que nadie se preocupa por limpiar o evitar que pase, sobre todo en zonas donde hay obras que duran meses”, señaló.
Fotos: Alfredo Soria/ACG.
