Por VANIA VALADEZ
La emoción interna está a punto de hacer erupción. La noche es fría y la lluvia está presente, pero esos factores no son limitantes, es más contundente el fuego de los corazones, esos que hacen fila, pero que pronto habrán de reencontrarse con la música que los sedujo, con las ilusiones que se forjaron. El tiempo regresará y todas, pues el público era mayoría mujeres, estarán al punto del desmayo cuando al escenario salga: ¡Mercurio!
En una larga fila a las afueras del Teatro “Morelos” de Morelia, Michoacán, hay un público impaciente por entrar. Hay sonrisas, nervios, ilusiones y una gran expectativa.

Han pasado tres décadas después de que cinco jóvenes conquistaron la radio, a las adolescentes y a las madres de éstas, con sus canciones, presencia, candentes bailes y melódicas voces para las rolas romanticonas, sin salirse de su esencia pop. Tiempo en que Mercurío era escuchado en: Estéreos, grabadoras y reproductores de casetes. Y fue así que empezaron a habitar en los corazones, y en las propias casas, pues en ellas había paredes tapizadas de póster de este grupo mexicano, en los cuales muy sonrientes lucían: Alfonso “Poncho” Barbosa; Héctor Ugarte; Rodrigo Sieres; Andrés González; y, Dany Merlo.
Y después de varios minutos se abren las puertas, pero el acceso es limitado, sólo para quienes pagaron su entrada “vip”, la cual les brindó el derecho de convivir directamente con los Mercurio, de pedir sus autógrafos y tomarse diversas fotos. Lo que generó que el acceso para los demás tardara otro poco.

¡Por fin! Se abre el acceso general, todos a ocupar los mejores lugares. La gente piensa que el Teatro “Morelos” no se llenará, y que habrá lugares vacíos en sus mil 338 butacas. Inicia el juego de luces multicolores, ellas envuelven un ambiente lleno de adrenalina. Ahí deja de existir la realidad cotidiana. Llega el grito colectivo y ensordecedor de grupos de amigas incondicionales, quienes en armonía, revivieron emociones cuando Alex, Héctor, Rodrigo y Daniel, aparecieron sobre el escenario.
Los asientos fueron simples espectadores, pues prácticamente quedaron en el olvido, ya que desde las primeras melodías, el piso retumbaba con los brincoteos del público al bailar y cantar a todo pulmón las rolas, estando toda la noche de pie y reviviendo historias de amor, desamor y juventud.

Fue así que el Teatro Morelos, se convirtió en una máquina del tiempo por casi dos horas, capaz de transportar a los asistentes, en su mayoría mujeres de distintas generaciones, hasta aquella época de los casetes y el crepé; fue entonces cuando las voces se volvieron una cuando “Candela” y “Enamoradísimo”, así como temas tributo de bandas como Magneto, Menudo y MDO, hicieron vibrar cada rincón del recinto.
A lo largo de tres décadas de trayectoria, Mercurio ha lanzado cuatro discografías que dieron vida a grandes éxitos como “Tienes Magia”, “Azúcar y Maldad”, entre otros temas inéditos que provocaron la euforia de las fans. Hoy la alineación es otra: Alex Sirvent, Héctor Ugarte, Elias Chiprut, Rodrigo Sieres y Dany Merlo.

Los recuerdos empezaron a desfilar, cuando fotografías de aquellos años, cobraron vida al fondo del escenario, detrás de las coreografías perfectamente sincronizadas y sensuales, que despertaron la admiración de un público que cantó, bailó y se entregó por completo.
Entre brillos, los integrantes realizaron más de ocho cambios de vestuario, luciendo desde, atuendos formales que distinguían su elegancia y porte ya de hombres maduros, pero con alma de adolescentes, hasta sacos y chalecos de mezclilla que evocaron sus inicios en aquellos años.

El sudor reemplazó al frío de la noche y la nostalgia abrazó a cada una de las fans, que por unas horas se olvidaron de las preocupaciones cotidianas, para volver a ser aquellas adolescentes soñadoras y darle vida a su niña interior. Más de una fanática aprovechó el encuentro para decirle a la agrupación noventera, todo lo que sus entrañas guardó durante décadas: ¡Qué eran su amor platónico! Y que el reencuentro es como haber despertado de un sueño convertido en realidad.
Con la piel eriza, distintas generaciones de hijas, madres y abuelas, no dudaron en sacar su celular para tomar la foto del recuerdo cuando los integrantes de la movida melodía “Chicas, chic”, descendieron del escenario para convivir con sus fans entre los pasillos y las butacas del Teatro “Morelos”, lo que fue uno de los momentos más especiales y emotivos de la noche.

“Te amo” “guapos” y un sinfín de piropos, vibraron como un eco colectivo ovacionando a los “chavorrucos”, término coloquial que se utiliza para referirse a las personas que tienen gustos, actitudes y modas asociadas a su juventud. La atmósfera quedó envuelta por un suspiro en el tiempo, igual que en aquel 1995 cuando surgió esta agrupación juvenil, en el auge del pop mexicano de esa época.
Y los chicos de Mercurio no se guardaron nada para su público, pues bajaron varias veces del escenario para dejarse consentir, y para identificarse aún más, interpretaron temas de algunas agrupaciones contemporáneas o antecesoras, tales como Menudo y Magneto.

La noche fue genial para el público, pues no sólo bailaron, cantaron y recodaron, pues además egresaron a casa “enamoradísmas”, pensando en lo vivido y en los objetos que aún conservan de su adolescencia referentes a sus chicos de Mercurio.

