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Desde 30 hasta 600 pesos, esto cuesta vestir al Niño Dios en Morelia

La Página

Morelia, Michoacán.- A unos días del 2 de febrero, el Mercado Independencia empieza a cambiar de rostro. Entre pasillos y locales aparecen ropones, túnicas diminutas y vestimentas bordadas que anuncian la cercanía del Día de la Candelaria, una tradición que cada año regresa, aunque con menos movimiento que antes.

En los puestos predominan los colores clásicos: el rojo del Sagrado Corazón, el azul del Niño de Atocha, el blanco de los ropones de presentación y los tonos dorados y verdes de figuras como San Judas Tadeo o San Miguel Arcángel.

Los comerciantes explican que cada color representa una devoción y una intención: salud, trabajo, protección o prosperidad.
“Lo que más se está pidiendo ahorita son los ropones, los trajes del Niño de la Salud y de San Judas”, comenta Nancy Bedoya, comerciante del área. Señala que los precios varían según el tamaño y el diseño, con vestimentas que van de los 260 a los 600 pesos, aunque también hay opciones más pequeñas y económicas.

Entre ellas destacan los modelos miniatura para el Niño de la Rosca de Reyes, con trajes tejidos que rondan los 50 pesos, pensados para quienes buscan cumplir con la tradición sin hacer un gasto mayor.

Pese a la cercanía de la fecha, las ventas siguen bajas. Selene, otra comerciante del mercado, reconoce que el flujo de clientes ha disminuido. “Las ventas van bien bajas, la verdad. A mucha gente todo se le hace caro y también se ha ido perdiendo la tradición”, comenta, aunque señala que todavía hay personas que compran aunque sea un accesorio.

En su local, los precios arrancan desde los 30 y 50 pesos para ropita pequeña, y pueden llegar hasta los 600 pesos para figuras de mayor tamaño, aunque la mayoría de los conjuntos se mantiene entre los 250 y 400 pesos. Lo que más se vende, dice, son los trajes sencillos de bebé, por ser los más accesibles.

Aunque el mercado aún no luce lleno, los comerciantes confían en que los días previos al 2 de febrero animen las compras. Mientras tanto, la tradición se mantiene viva entre telas, colores y creencias, en los pasillos del Mercado Independencia.

Fotos Asaid Castro/ACG