La Página

Nació en Tlaxcala el 1 de mayo de 1806, en la pila bautismal recibió el nombre de Felipe, Felipe Santiago Xicoténcatl, en su apellido se adivina su noble cuna.

Como sus ancestros escogió el camino de las armas. Cuando tenía 16 años ingresó a las fuerzas armadas de la República Mexicana demostrando que en sus venas corría sangre guerrera. Por sus méritos en campaña, el presidente Vicente Guerrero lo ascendió al grado de teniente.

Fueron varias las campañas que hizo por la República Mexicana, en la Batalla de la Angostura cayó gravemente herido, su fortaleza le permitió recuperarse para aceptar el mando del Batallón de San Blas con el que participó en la Batalla de Cerro Gordo en las afueras de Xalapa, Veracruz.

La madrugada del 12 de septiembre de 1847 comenzó el ataque estadounidense a Chapultepec. Felipe, al frente de su batallón reforzó la defensa del Colegio Militar pero recibió la orden de   retirarse la noche del mismo día. La situación es crítica, el ejército invasor está escalando las faldas del cerro, Xicoténcatl recibe órdenes de nuevo, está vez se le pide que marche en auxilio de los defensores del castillo.

A paso veloz penetró Xicoténcatl al frente de su batallón de 400 soldados con bayoneta en el bosque de Chapultepec, estaba consciente de que la batalla estaba perdida, también podía perder la vida, pero no le importaba, si era necesario morir por defender a su patria lo haría. Sus cuatrocientos hombres se toparon de frente con mil soldados de los Estados Unidos liderados por el general Gideon Pillow.

Los valientes soldados del batallón de San Blas iban cayendo sin vida tendidos en el campo de batalla que regaron con sangre de valientes. Cuando el teniente Xicoténcatl ve al abanderado de su batallón caer, corre a tomar la bandera pero es herido, con todo su esfuerzo trata de tomar la bandera, pero de nuevo una bala lo hiere, toma la bandera, se pone en pie de nuevo y anima a sus hombres a seguir combatiendo, pero de nuevo es gravemente herido y cae envuelto con la bandera de su batallón. Fueron 14 las balas que segaron la vida del valiente guerrero, todas de frente ninguna bala pegó en la espalda.

Felipe Santiago Xicoténcatl, honor y gloria para ti, la historia de México tiene una deuda contigo, no te ha dado el reconocimiento que te mereces por tu valor y amor a tu patria.

Fuente: Historias de tierra sagrada, mi México