“La necesaria transversalidad de la perspectiva de género”. Por Mario Ensástiga Santiago

Por MARIO ENSÁSTIGA SANTIAGO*

Cuando a principios de la primera década de este siglo escuché decir a algunas amigas, grupos civiles por los derechos de las mujeres y de mi propia compañera, todas feministas por convicción y razón, referirse al siglo XXI como el siglo feminista, francamente pensé y externé que me parecía una exageración.

Sin embargo, debo reconocer y debemos reconocer, que en los últimos años del gran torrente de movimientos sociales emergentes democratizadores en el mundo, uno de los más vigorosas y combativos, es el de las mujeres en contra hacia ellas en todas sus manifestaciones, colectivas feministas de las más distintas características, desde las más radicales a las moderadas. Los diagnósticos de la situación actual de violencia contra las mujeres en nuestro país, estados y municipios, no pueden ser más preocupantes, violencia física, verbal, económica, sicológica, sexual, doméstica, laboral, política y la más grave, los feminicidios.

Este basto y abigarrado movimiento de colectivas en lucha, está realizando un cúmulo importante de actividades para conmemorar combativamente a casi cuatro décadas desde que la ONU estableció el 25  noviembre como el día internacional de la lucha contra violencia a las mujeres; conferencias, movilizaciones, conversatorios, eventos artístico culturales y políticos, en fin, no tienen límite a la imaginación para las justas demandas y promoción de la toma de conciencia social y compromiso de la clase política para implementar políticas públicas de mayores resultados en beneficio de ellas.

Por otra parte, no faltarán quienes con otros fines, principalmente político electorales hagan declaraciones y acciones utilitaristas, demagógicas, mediáticas y oportunistas en torno a tan emblemático día de lucha de las mujeres del mundo, seguramente en la mayoría de los casos serán de cara a las elecciones del 2021, es decir eventos en busca del voto del grupo mayoritario del padrón electoral nacional; al mismo tiempo, no debemos desconocer que cada vez hay más información y compromiso real de algunos políticos, gobiernos y legislaturas a favor de las causas de las mujeres. 

De igual forma es necesario reconocer que la tenacidad e incansable lucha de las feministas del mundo y particularmente de nuestro país, han alcanzado notables avances que frente al gran muro machista y patriarcal de nuestras sociedades, resultan insuficientes por desgracia insuficientes.

La situación actual de las mujeres son una clara manifestación de las perversidades del capitalismo salvaje y neoliberal, lamentablemente persiste la creencia de que el patriarcado siempre ha sido el modo de producción social, económica, cultural y política dominante en todas las latitudes del mundo y momentos de la historia de la humanidad, seguramente se debe a que la historia en lo general la escriben los vencedores y particularmente los hombres; es el marxismo que a través  del materialismo histórico dialéctico, nos aclara con toda vigencia, que las personas y sociedades somos productos de la construcción social, económica y política en un momento histórico determinado.

En varias ocasiones he escuchado a respetables sociólogas feministas y marxistas, afirmar que en ciertos momentos de la historia, las mujeres han tenido un poder de tales dimensiones y características que se puede afirmar la existencia del matriarcado.

Ante el COVID-19 estamos obligadamente y por razones de sobrevivencia humana-dicho literalmente-a cambiar nuestras prácticas cotidianas y formas de vivir,  algo similar tendríamos que hacer para transformar nuestra cultura y erradicar la normalización de la violencia en general y particularmente contra las mujeres, los mensajes y acciones que emitimos a cada instante, comunicamos y reproducimos la cultura patriarcal y machista, la mayoría de las veces sin ser conscientes de ello, así lo hacen también las instituciones como la iglesia, el ejército, los gobiernos, los partidos, los medios de comunicación, etc. etc.

Analógicamente la violencia contra la mujer tiene la explicación de ser un producto de la  “explotación del hombre por el hombre”, clásica expresión marxista que hoy en día ante la necesidad de la feminización e inclusión del lenguaje no corresponde a los nuevos análisis y enfoques sociopolíticos, la explotación de la mujer ha sido y sigue siendo, de mayor explotación que el hombre, es por ello que la violencia hacia las mujeres es un problema estructural multifactorial, multisectorial y multidisciplinario, es un asunto del sistema de opresión y explotación capitalista, por ende patriarcal y machista.

Hay mucho que hacer en estos temas por parte de la sociedad y los gobiernos, en lo particular considero que los gobiernos en las actuales condiciones de nuestra sociedad y del mundo, tienen la inexcusable tarea la tarea de trabajar la transversalidad de las políticas públicas con perspectiva de género, para poder de manera real y efectiva combatir y disminuir la desigualdad, marginación y enormes brechas e injusticias en los más diversos campos, como la salud, la educación, el trabajo, el deporte, el salario, la cultura, la participación política etc. etc.

En consecuencia se ocupa que los diversos sectores organizados de la población y las instituciones del Estado mexicano en su conjunto, se comprometan a trabajar coordinadamente en ese rumbo y propósito, cuestión que sin duda es bastante compleja y se antoja inalcanzable, aún cuando en realidad y de fondo eso es lo que verdaderamente se necesita, de lo contrario, los resultados serán poco significativos y la situación de violencia contra las mujeres seguirá agravándose.

En relación a la violencia político electoral, ahora resulta que los senadores de la República y Diputados que hace poco más de una año aprobaron la paridad de género y que el INE ha reglamentado dicha disposición constitucional, por cierto a petición de la aspirante a la gubernatura de Michoacán, Selena Vázquez Alatorre, se oponen llanamente a su cumplimiento.

En lo particular estoy de acuerdo en que se cumpla la ley, MORENA deberá proponer 7 u 8 mujeres a las 15 gubernaturas de los estados a elegir en el 2021, será de suma responsabilidad que el movimiento de la 4t elija la mejor candidatura para Michoacán; en lo particular  estoy convencido y comprometido con la propuesta de Raúl Morón Orozco, actual presidente municipal de Morelia, por considerar que en esta coyuntura política electoral de la entidad y del país, es la propuesta más completa, más competitiva, por contar con la experiencia, compromiso social y político, de una importante trayectoria partidaria, legislativa y ahora gubernamental, es sin duda la candidatura dentro de las que conocemos, la que cuenta  con las mayores fortalezas y menos debilidades, su estructura organizativa y territorial en la entidad es la más amplia y potente, en resumen, conjunta las mejores condiciones para asumir la alta y compleja responsabilidad de gobernar Michoacán para el periodo 2021-2027 y recomponer el objetivo extraviado del desarrollo y bienestar de las familias michoacanas por el gobierno fallido de Silvano Aureoles Conejo, que va a dejar la entidad en una situación verdaderamente deplorable.

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* Mario Ensástiga Santiago. Es ingeniero por el IPN, además de realizar estudios en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, y una maestría en Desarrollo Urbano. Ha militado en la izquierda durante 45 años. Fue secretario ejecutivo del Centro de Desarrollo Municipal (Cedemun) y asesor de diversos gobiernos municipales.

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