Luchador social, defensor de los derechos humanos y la justicia

Por ANA MARÍA CANO

Morelia, Michoacán.- Hipólito Mora, nació y creció en la Ruana, se dedicó siempre al campo, le gusta la agricultura, proviene de una familia muy grande, es de los más chicos de sus once hermanos.

Recuerda que vivió una infancia muy difícil, proviene de una familia muy pobre, a la edad de ocho años quedó huérfano de padre.

“Éramos una familia de once hermanos, fue muy difícil mi infancia, cuando murió mi padre, se le puso muy difícil a mi ama sacarnos adelante, pero el mayor de mis hermanos, nos ayudó a salir adelante, a él le tengo un respeto como padre”.

Dijo que desde los 13 años se acostumbró a trabajar con su hermano, era su mandadero, después le ayudó a trabajar en el campo, siempre andaban juntos, por lo que algunas veces le preguntaron si era su hijo.

Con nostalgia cuenta fue su hermano quien le regaló una parte de tierra a los 18 años.

“Estuve sembrando como tres años, luego ya no era costeable. Después yo compré unas vacas y duré un promedio de 30 años siendo ganadero”.

La Ruana que él vivió en su niñez y adolescencia era tranquila, dice, había mucha paz y trabajo. No había violencia, la gente era tranquila, la gente podía andar en la calle, “toda la gente nos hablábamos, nos llevábamos bien y era una Ruana diferente a la que hoy estamos viviendo”

Hoy, Hipólito Mora, quien fuera uno de los fundadores de los autodefensas en Michoacán, es aspirante a la gubernatura del Estado de Michoacán por el Partido Encuentro Solidario.

Desafortunadamente, prosigue, sigue habiendo muchos problemas y delincuencia en la tierra que lo vio crecer donde hoy la gente vive con miedo.

“Estamos viviendo en un Michoacán muy difícil, hay gente mala por donde quiera, enfrentamientos, muertos en todos lados, mucha extorsión y es una situación muy difícil que estamos viviendo desafortunadamente”.

Al ver tanta injusticia y violencia, prosigue, y que nadie se atrevía a levantar la cabeza, un 24 de febrero del 2013 convocó a su pueblo a una reunión donde los invitó a defenderse, a defender su trabajo y derechos, y fue así que creció su movimiento.

“Cansado de ver que la gente tenía miedo, a mí me daba mucho coraje ver la situación, decía que no era posible que unos cuantos chamacos nos tuvieran con el pie en el cuello al pueblo”.

Agregó que al ver que el Gobierno no intervenía a pesar de ver las injusticias donde vivía, y que la gente que se atrevía a denunciar, eran traicionados por las mismas autoridades al dar aviso a la gente que les hacía daño, pues estaban coludidas con el crimen organizado.

Aclaró que antes de tomar las armas en su movimiento de autodefensa, nunca fue agredido por un delincuente, pero él formó su movimiento porque le dolía ver lo que hacían con la gente de su pueblo. Una vez que los grupos delincuenciales se enteraron de u movimiento abandonaron la Ruana, y ya no le permitieron ingresar de nuevo.

“Pero, esta gente, luego bloquearon todo acceso a la Ruana como fue de gasolina, víveres, gas, de todo, y duramos así con esta situación unos cuatro meses, y yo ya sentía algo de responsabilidad, y pensaba que el pueblo iba a estar en contra mía, pero al contrario, llegaban ollas de comida donde teníamos las barricadas y nos decían que no nos rajáramos”.

Siempre, relató, se mantuvo firme en su lucha porque sabía que era para el bien del pueblo aunque algunas personas le llegaron a decir que estaba loco, pero pudo llegar la paz a su pueblo.

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