Por MARIO ENSÁSTIGA SANTIAGO *
Soy de los que afirma que no hay municipios sin futuro, lo que hay, son municipios sin proyecto. Tuvo que pasar un cuarto de siglo para que el municipio de Morelia volviera a ser gobernado por la izquierda, el contexto general del país y del municipio de Morelia en el que inicia la actual administración del municipio, sin duda son escenarios de certidumbres duras, la nueva etapa política del país denominada la cuarta transformación de la República, es por demás histórica, compleja, contradictoria y ciertamente esperanzadora.
El viejo régimen y sus grupos de poder se aferran para no perder los privilegios de los que sin misericordia gozaron en detrimento de los intereses y condiciones materiales de la mayoría del pueblo de México, la 4t no encuentra fácilmente campo llano para visibilizar y establecer en lo inmediato, con toda claridad y contundencia los beneficios del nuevo régimen social, económico y político prometido por Andrés Manuel López Obrador, presidente de México,.
Lo he dicho en reiteradas ocasiones y foros, el actual diseño y funcionamiento institucional técnico-administrativo, económico, fiscal, hacendario y político de nuestro federalismo y municipio mexicano, se encuentran en franco agotamiento desde hace décadas, son absolutamente anacrónicos e inútiles para enfrentar con éxito los nuevos retos y desafíos de nuestras sociedades modernas, global y locales, de ahí que la gran mayoría de los gobiernos municipales están prácticamente condenados a no poder hacer grandes transformaciones del desarrollo integrado y sustentable de la ciudadanía, de los territorios y de los gobiernos.
El actual gobierno municipal de Morelia inció el primero de septiembre de 2018, en medio de grandes expectitivas ciudadanas e incredulidad de expresiones de la vieja izquierda social y partidaria, de grupos de poder de larga tradición del control económico y político del municipio de Morelia y Michoacán.
Iniciar una gestión municipal casi a la mitad del año fiscal y recibir una administración municipal en condiciones de una brutal debilidad institucional y financiera, con un deficit anual de casi 450 millones para transitar el último tercio del 2018 y con una plantilla de personal por demás abultada y serios conflictos sindicales, traé serios problemas para el adecuado manejo de los recursos públicos materiales, económicos, humanos, y de los procesos obligados de entrega-recepción, reingeniería técnico administrativa y la elaboración del Plan Municipal de Desarrollo para el periodo 2018-2021.
Así inicio la administración municipal de Raúl Morón Orozco, persona de larga e importante trayectoria de participación social, sindical, partidaria y legislativa, que lo pone a prueba en su primera experiencia como servidor público, al igual que a la mayoría de los intergrantes de su equipo de gobierno; estar al frente del gobierno del municipio y capital michoacana, lo pone de facto en la plataforma y posibilidad de concretar en Morelia el proyecto de la 4t y la posibilidad de escalar políticamente a la gubernatura de Michoacán en el 2021.
Éste miércoles 14 de agosto, Raúl Morón Orozco rendirá su primer informe de gobierno, seguramente los detalles se plasmarán en una edición impresa, es de esperarse que la versión digital esté al alcance de cualquier persona interesada, seguramente la lectura del informe-que espero sea breve y enfocado a lo sustantivo y estratégico-dará a conocer datos duros, estadísticas, numeralía y reportes del cómo y en dónde se se han aplicados los dineros públicos.
A manera de conclusión, este primer año de gobierno, lo caracterizo bastante complicado, por las condiciones en las que se recibió la administración municipal, un año de aprendizaje, de terminación de las obras inconclusas de la anterior administración, de pago, contención y renegociación de las deudas a proveedores y prestadores de servicios profesionales y la planeación del nuevo proyecto político del gobierno Morenista y Moronista; veo un equipo técnico, administrativo y político que a pesar de su evidente falta de experiencia de gobierno, es por los cuatro lados, un equipo comprometido, sacrificado y honesto, que ha base de esfuerzo ha enfrentado las duras condiciones de limitaciones de todo tipo y las emergencias que se han presentado, ha ido poco a poco-no sin dificultades-venciendo la curva de aprendizaje de lo que es e implica la administración municipal.
No tengo la menor duda de que antes que cualquier otra consideración, la actual administración de Morelia, es un gobierno honesto y austero, que ha realizado importantes economías y definido sus principales proyectos de políticas públicas y acciones de gobierno, centradas prioritariamente en la obra pública y política social, que conforme pasen algunos meses más, los resultados serán visibles y constatables; hasta ahora lo más concreto son el cambio de las luminarias de vapor de sodio por las de led, hasta ahora se han instalado unas 45 mil de las 70 mil que se van a colocar, con significativos ahorros propios y sin endeudar al municipio, la pinta de las escuelas, el bacheo y la amplia reforestación.
Ciertamente hasta ahora se han realizado acciones y obras de importantes impactos, sin embargo, las de mayor calado están en curso y sus impactos se veran en breve, varios proyectos por su naturaleza implican procesos de transformación de territorios estratégicos y grupos de habitantes para el desarrollo del municipio, que requieren mayor tiempo, como el agresivo programa de obra pública de varios proyectos de infraestructura social que se encuentran actualmente en franco proceso de licitación, la política social de bienestar que ha empezado a visibilizar su intervención e interactuación territorial.
Ciertamente son múltiples los factores propios y externos que explican el porque aún no trasciende en su justa dimensión el trabajo realizado para permear e impactar favorablemente la mirada indiferente, crítica, demandante y en no pocas veces injusta percepción ciudadana.
Las deficiencias técnico administrativas, de comunicación y coordinación interinstitucional acusadas, tienen que ser superadas si este gobierno municipal quiere trascender, por el momento estoy convencido de que el primer informe de gobierno reportará en términos generales buenas cuentas a la ciudadanía, creo que por las condiciones no se podría exigir más de lo razonablemente necesario y posible, en ese sentido me parece un buen primer año de gobierno, bueno a secas, a decir verdad.
Por ahora y en adelante el gobierno municipal de Morelia, tiene en mi opinión 5 grandes retos y desafíos: 1. Demostrar que se puede ejercer el poder público de una manera muy diferente y mejor de como lo han hecho otros presidentes municipales en el pasdo reciente; 2. Ejercer un gobierno honesto, austero, eficaz y de combate frontal a la corrupción; 3. Impulsar programas y proyectos que impliquen una amplia participación ciudadana; 4. Recuperar la confianza ciudadana en las autoridades municipales y 5. Mover favorablemente indicadores de la seguridad pública, educación, cultura, del bienestar social con énfasis en los jóvenes transformando el futuro y las mujeres libres d eviolencia, prosperidad económica y sutentabilidad ambiental.
Estaré atento a las críticas,
análisis, observaciones que el primer informe de gobierno provoque, esperemos
que las calificaciones y descalificaciones sean debidamente objetivas,
realistas y propositivas, y no meras reacciones viscerales. Posiblemente De
abordaré en una próxima ocasión, las repercusiones y escenarios posteriores al primer
informe de gobierno.
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* Mario Ensástiga Santiago. Es ingeniero por el IPN, además de realizar estudios en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, y una maestría en Desarrollo Urbano. Ha militado en la izquierda durante 45 años. Fue secretario ejecutivo del Centro de Desarrollo Municipal (Cedemun) y asesor de diversos gobiernos municipales.