Por ARACELI GUTIÉRREZ CORTÉS*
“Aquí no volverá a haber elecciones”. En días pasados el mundo escuchó esta declaración de la boca del dictador Daniel Ortega, actual Presidente de Nicaragua y actualmente el gobernante con más tiempo en el poder en América Latina, pues ha acumulado más de 30 años de mandato en total. En una primera etapa gobernó durante 11 años hasta 1990, en la segunda etapa, asumió el poder en el 2007 y a la fecha lleva 19 años continuos.
Lo que me llama la atención no es que busque morirse en el cargo; sino que, si bien las dictaduras buscan mantenerse en el poder a través de la limitación de derechos y la cooptación de las instituciones y de los otros poderes, lo cierto es que también buscan una legitimidad social, aunque falsa y simulada, diseñan una forma de elecciones, para hacerle creer a la gente que la decisión de permanencia en el cargo del Dictador es de ellos, y entonces el dictador, quien es el salvador del pueblo, no puede más que seguir obedeciendo el mandato de su gente.
Así por ejemplo en Venezuela o en Cuba, se organizan elecciones de forma periódica, Sí, elecciones simuladas, porque por ejemplo en Venezuela, sí hay oposición que participa en las elecciones, pero es una oposición perseguida y prácticamente inhabilitada, el régimen se mantiene a través del control total de las instituciones, a través del control total de los resultados electorales. Así, Nicolás Maduro se mantuvo en el poder organizando tres elecciones presidenciales (hasta antes de la llegada de Trump, pero esa es otra historia).
Cuba es un poco distinto, pero también tiene elecciones cada cinco años para elegir a la Asamblea Nacional del Poder Popular, quienes a su vez eligen al Presidente; hay urnas, la gente va a votar y se publican porcentajes de participación. Aquí el problema es que la Constitución cubana prohíbe la existencia de cualquier otro partido político que no sea el que está en el poder. No hay campañas políticas, no hay debate de propuestas, ni candidatos de oposición. La Comisión de Candidaturas que es controlada por el régimen aprueba previamente a un sólo candidato por cada escaño disponible. Así, Diaz Canel ha organizado dos elecciones Presidenciales, donde él es el único candidato.
De la misma manera, Daniel Ortega ha organizado tres elecciones presidenciales en sus últimos 19 años de su gestión al frente de Nicaragua, elecciones donde es imposible perder, pues tiene el control total y absoluto de todas las instituciones, un modelo más parecido al de Venezuela.
Pero esta declaración de: “Aquí no volverá a haber elecciones”, marca una dinámica muy interesante en el fenómeno de las dictaduras porque se quita la máscara de la simulación que históricamente ha sido una justificación clave en el discurso de los dictadores, mi pueblo me aclama, la gente vota por mí; porque además los dictadores no se asumen como tales, los dictadores se asumen como democráticos porque “la gente los elige y los aclama una y otra vez”.
Cuando el régimen renuncia a las urnas y esa simulación electoral, el régimen no solo muestra su rostro más autoritario, sino también su mayor temor: someterse al juicio popular. Este dictador Nicaragüense busca sustituir el término “reelección”, por el de “renovación”, suprimir las elecciones competitivas y eliminar a la oposición.
Será muy interesante ver el nuevo diseño de Nicaragua y observar la mutación de su dictador y de sus instituciones, ya bastante vulneradas.
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*Araceli Gutiérrez Cortés. Es abogada por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo; cuenta con dos maestrías: En Gobierno y Asuntos Públicos; y, Derecho Procesal Constitucional. Actualmente cursa el Doctorado en Derecho Electoral. Integrante de Abogadas de Michoacán A.C. Ha sido asesora en el Senado de la República. Funcionaria, consejera y presidenta del Instituto Electoral de Michoacán (IEM).
