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OPINIÓN. “El basquetbol michocano”. Por Jaime Esparza Cortina

Por JAIME ESPARZA CORTINA*

Este extraordinario deporte que tuvo sus inicios en México a principios del siglo pasado, después de haber sido creado en el año 1891 en Estados Unidos; es un juego practicado entre dos equipos de cinco jugadores cada uno que aspiran a meter el balón en la canasta contraria para sumar puntos y obtener el triunfo.

En Michoacán, tuvo gran efervescencia en la segunda mitad de esa misma centuria, principalmente en las décadas 60 y 70. Era normal que en las pequeñas comunidades rurales y urbanas existiera una cancha de básquet aledaña a la escuela para que los profesores de Educación Física enseñaran a los alumnos a jugarlo.

Así fue como surgieron gran cantidad de niños y jóvenes que pronto aprendieron las reglas del también llamado “deporte ráfaga”. Se organizaban campeonatos municipales y regionales que permitieron elevar el nivel de los participantes. Lo practicaban con gran entusiasmo, varios de ellos empezaron a mostrar habilidad y talento en las técnicas basquetboleras.

Muchos emigraron a ciudades medias e incluso a la capital para seguir con sus estudios y continuar jugando básquet. De esa forma, se concentraron en Morelia los mejores de aquella época que lograron trascender a nivel estatal y nacional.

Debo decir que con la mayoría tuve la oportunidad de conservar buena amistad, algunos ya se fueron de este mundo terrenal y con otros todavía mantengo constante comunicación. Me tocó jugar con ellos, obviamente lo hice en calidad de amigos, porque mi nivel en esta bella disciplina solo alcanzó para llegar a la segunda o tercera fuerza, eso sí, con mucha pasión y entrega. Fue mi deporte favorito, lo disfruté toda mi vida. Ahora, por recomendación médica ya no lo puedo practicar.

Recuerdo emocionado los partidos en el Auditorio Municipal, entre la Facultad de Leyes contra Medicina o Contabilidad contra “FIMEQ”. Inolvidable aquél ambiente estudiantil con las porras y la música de banda tocando “Arriba Pichátaro”. Eran fiestas para los universitarios.

Haré un pequeño recuento por región de los que conocí y todavía recuerdo, solicitando de antemano mis disculpas por las omisiones que involuntariamente se me presenten.

Iniciaré con el municipio de Ario de Rosales, que sigue siendo un semillero de excelentes basquetbolistas: los hermanos Santiago y Reyes Mondragón Arias, Ramiro Álvarez Cabello, Gabino Hernández Lara, Abel Solís Sosa y los hermanos Andrés y Fernando García Álvarez.

Uruapan: Maurilio “El Fanta” Luna, Graciano Sánchez y Homero Marcos.

Los Reyes: Antonio Ayala “El Gran Tarasco” y Alfredo “gato” Márquez Morfin.

Zacapu: Los hermanos Otilio y Raúl Tapia Juárez.

Coalcomán: Adalberto Tejeda Cerda, Lázaro “Chivo” Hernández, Jesús Pallares Martínez, Jesús Barreto Valencia y Emiliano Moreno Ramos.

Chilchota: Luis Felipe “Canica” Constantino Álvarez.

Chinicuila: Los hermanos Enrique, Adolfo y José “El Indio” Silva Pineda.

Jungapeo: Sergio Rojas Bautista.

Erongaricuaro: Los hermanos Alfonso, Gerardo y Ernesto Díaz Barriga Ruiz.

Sahuayo: Los hermanos Roberto “La Camuesa” y Melesio Gómez Espinoza.

Morelia: Luis Pisano García, Gregorio Chávez Fernández, Pedro Javier “Chocho” Santillán Mora, los hermanos Hugo y Luis Calderón, Jesús Huerta Silva, así como Víctor Manuel “Manolín” Navarro Reyes, quien después de desarrollar su perfil de jugador fue un excepcional entrenador de las selecciones del Estado y de la Universidad Michoacana.

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* Jaime A. Esparza Cortina. Es licenciado en Derecho por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, donde también se desarrolló como catedrático. Ha sido diputado en el Congreso del Estado de Michoacán; secretario de Gobierno en Michoacán.