Por BORIS GONZÁLEZ CEJA*
La salud mental no tiene fronteras y, siendo realistas, no debería tenerlas nunca. Al final del día, la libertad del ser humano se manifiesta en ese estrecho espacio entre lo que se tiene y lo que se puede hacer con ello. Es fácil notar cuándo una persona goza de una salud emocional equilibrada y cuándo alguien está librando una batalla interna que lo consume. En un mundo que nos empuja al consumo de lo superfluo, debemos recordar que la salud mental no es un lujo, sino una necesidad básica de las personas; es, literal, la base de nuestra identidad. Porque, si lo analizamos con frialdad, somos nuestra memoria.
Sin embargo, navegar por los laberintos de nuestros problemas internos requiere mucho más que frases motivacionales de redes sociales: requiere un acompañamiento profesional, científico y, sobre todo, profundamente humano. Más allá de los “buenos deseos” de cartón a los que nos tienen acostumbrados los políticos chafas, la verdadera atención a la salud mental requiere de cercanía, accesibilidad y una posibilidad real de servicios.
El Psicólogo: Un Profesional, no un Adivino
Existe una creencia errónea —y bastante extendida— de que el psicólogo o el psiquiatra tienen una especie de bola de cristal. Muchas personas llegan a consulta esperando que el psicólogo “descubra” mágicamente qué les sucede, sin que ellos tengan que decir una palabra. Es vital aclarar que somos psicólogos, no chamanes. No adivinamos la realidad del paciente por arte de magia; trabajamos con el material que el paciente aporta a la sesión.
Los resultados de cualquier proceso terapéutico —ya sea que nos veamos a través de una pantalla o cara a cara— dependen siempre de las ganas, el ímpetu y el compromiso que cada persona le ponga a la solución de sus conflictos. Los psicólogos ponemos todo nuestro conocimiento científico para que la salud mental sea una realidad, pero no tenemos el poder de la adivinanza para encontrar soluciones por casualidad. Los procesos de atención son serios y, en ocasiones, no son tan rápidos como la inmediatez de la vida moderna exigiría. Piénsalo así: si una persona lleva 10 o 20 años conviviendo con un trauma, ¿es mucho pedir esperar un año de proceso psicológico para arreglarlo?

La Revolución de la Terapia Virtual
Sabemos que, históricamente, las mujeres han cargado con el peso del cuidado emocional de otros, muchas veces postergando su propio bienestar. Por ello, la importancia de tener un psicólogo cerca radica en que existen crisis que no pueden postergarse ni un minuto más. Hoy, la tecnología nos permite derribar los muros de la distancia.
La Terapia Virtual es, quizás, el legado más valioso que nos dejó la pandemia. Para ti, mujer, que equilibras el trabajo, la familia o los estudios, la terapia virtual te permite acceder a atención las 24 horas, todos los días, sin importar si estás en tu casa, en un edificio corporativo o en una zona rural apartada. El ahorro económico es evidente, ya que eliminas el tiempo de desplazamiento, necesitando únicamente una conexión a internet para realizar una videollamada.
Es hora de abandonar los prejuicios sobre la cercanía digital. El bienestar se mide en la calidad de la conexión humana. Te invitamos a conectar con nuestro equipo de psicólogas y psiquiatras expertas en México y Estados Unidos. Son profesionales con capacitación permanente, supervisadas por expertos para garantizar que cada caso sea tratado con el cuidado que merece. A través de www.psicologiaydesarrollocomunitario.com ponemos a tu alcance procesos científicos diseñados para resolver problemas existenciales, ofreciendo la flexibilidad que tu vida actual demanda.
Una Realidad que Duele
No podemos hablar de salud mental ignorando el contexto violento y precario en el que vivimos. En México, los 350 mil psicólogos existentes son insuficientes para la magnitud de la crisis. Y lo más realista es que no todos cuentan con la formación clínica para atender problemas complejos como el suicidio, cuyas cifras aumentan año con año.
Causas y azares…
- Otra vez dejaron sin pago a los trabajadores de la Secretaría de Salud en la quincena pasada, poniendo en riesgo la salud de miles de personas, por la incompetencia de sus autoridades, que de paso hay que decirlo, tienen subrogados casi el 80% de los servicios públicos de salud ¿Lo sabrá la Presidenta?
- Los funcionarios de Hacienda asoleándose las piernas en Palacio Nacional, mientras cientos de miles de personas trabajando bajo el sol para sobrevivir, para que coman las y los vividores del gobierno.
- México tiene su propia guerra interna: cerca del 90% de sus presidencias municipales están capturadas por la delincuencia organizada, con la población bajo su yugo, viviendo un tipo de Haití local; el narcotráfico gobierna a los buenos con los malos.
Hasta la próxima, que un sistema no es más que la subordinación de todos los aspectos del universo a cualquiera de estos aspectos.
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* Boris González Ceja. Es licenciado en Psicología y Maestro Educación y Docencia por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Experto en proyectos de salud mental para resultados y fortalecimiento de equipos de especialistas en psicología en temas de violaciones graves de derechos humanos. Consultor de organismos nacionales como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e internacionales como el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Agencia Alemana de Cooperación Internacional (GIZ). Notoriedad por excelentes estudios de psicología, investigaciones para leyes y por resolver problemas acuciantes a nivel internacional desde la ciencia.
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