Por MARÍA ISABEL RODRÍGUEZ MARTÍNEZ*
En la entidad se confrontan dos formas de hacer política: la inercia de la oposición y la organización territorial de Morena. Más allá del discurso, los resultados y el respaldo social marcan una diferencia que hoy resulta difícil de ignorar.
La crítica de Morena hacia el Partido Acción Nacional no se limita a lo discursivo; apunta a una diferencia de fondo. Desde la óptica de la Secretaría Carolina Rangel Gracida, la diferencia es clara y directa: mientras Morena ha trabajado de manera constante con las bases, recorriendo colonias, organizando estructuras y consolidando un movimiento con arraigo social, el PAN representa un modelo con falta de autoridad moral y sin resultados que respalden su discurso.
El caso de Alfonso Martínez Alcázar es paradigmático sus múltiples reelecciones, su alianza con el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el incremento del predial en Morelia y problemáticas persistentes como calles llenas de baches y la falta de agua evidencian una administración cuestionada, con poca conexión con las necesidades reales de la ciudadanía y sostenida más por acuerdos políticos que por resultados efectivos.
En este contexto, la visita de Carolina Rangel a Michoacán cobra relevancia. Más allá de la confrontación política, su presencia tuvo como objetivo respaldar el trabajo del comité estatal, encabezado por su presidente Jesús Mora, quien ha impulsado una estrategia organizativa constante y sólida en la entidad. Este acompañamiento refuerza la cohesión interna y evidencia una estructura nacional alineada con sus bases locales.
A nivel más amplio, Morena también se beneficia del posicionamiento internacional de la presidenta Claudia Sheinbaum, cuya autoridad moral y reconocimiento global fortalecen la narrativa del movimiento como un proyecto de transformación con legitimidad más allá de las fronteras nacionales.
En síntesis, el panorama político en Michoacán exige una ciudadanía crítica que no pase por alto los resultados que ha dejado el Partido Acción Nacional, caracterizado por una actuación reactiva y una evidente falta de resultados sostenidos. Frente a ello, Morena ha consolidado un modelo basado en la organización territorial permanente, el trabajo de base y una estructura que hoy se refleja en un respaldo ciudadano superior al 73 por ciento. Este contraste no es menor, define con claridad dos formas de ejercer la política y será determinante en el rumbo que tome Michoacán en los próximos años.
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* María Isabel Rodríguez Martínez. Es licenciada en Historia por la UMSNH, cursó el posgrado de maestría en el instituto de Investigaciones Históricas (IIH) de la misma institución. Su línea de investigación se desarrolla en torno a la historia Intelectual y cultural de América Latina del siglo XX; y Pensamiento Hispanoamericano. Ha desarrollado diversas estancias de Investigación entre las que destacan la Institución cultural Casa de las Américas la Habana, Cuba, junto al escritor cubano Roberto Fernández Retamar; La Universidad Complutense de Madrid y La Universidad Autónoma de Barcelona, esta vez junto al profesor Manuel Aznar Soler (especialista en literatura española del exilio). Ha publicado diversos artículos en revistas de filosofía de la UMSNH Y UNAM.
