La Página
Por ANA MARÍA CANO
Morelia, Mich; 5 de abril del 2022.-Investigadores catedráticos de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) hablaron sobre el cambio climático y su efecto en los bosques a escala mundial en un artículo publicado en una revista científica a nivel mundial.
El profesor investigador Alberto Gómez-Tagle así como Cuauhtémoc Sáenz Romero, basados en una publicacion de investigación realizada por un equipo mundial de científicos donde participaron, determinaron la huella inconfundible de que excesivo calor combinado con sequía es demasiado para los bosques del mundo, hablaron del calentamiento global.
En rueda de prensa señalaron que la investigación científica dentro de la Universidad Michoacana ha venido cobrando una fuerza y desarrollo muy importantes a pesar de la dificultades que tuvieron que enfrentar por la pandemia.
Señalaron que un ejemplo de estas investigaciones de alto nivel por el impacto nacional e internacional es esta publicación que se hizo con el trabajo de los investigadores nicolaitas donde recibieron una mención en dicho artículo.
Alberto Gómez-Tagle, director del Instituto de Investigación de Recursos Naturales, informó que están llevando a cabo diversas líneas de trabajo como la es el cambio climático y sus afectaciones.
“El cambio climático es una realidad e hicimos un análisis que se publicó en una revista científica a nivel mundial con el buen trabajo por parte del doctor Cuauhtémoc Sáenz”.
En este trabajo, prosiguió se hace un análisis a escala mundial de los efectos del cambio climático donde lo que se espera es vivir en bosques más sencillos donde solo sobrevivan las especies más fuertes por las sequías por lo que se tendrá un bosque menor biodiversidad y menor altura.
Cuauhtémoc Saénz Romero, catedrático e investigador de la UMSNH, agregó que a pesar de la falta de financiamiento se pudo hacer un trabajo que es mencionado en dicho artículo.
“Agradecemos la mención en el artículo donde vemos que para desacelerar la afectación del cambio climático tiene que haber una desaceleración de abajo hacia arriba, y los gobiernos no cambian el curso del cambio climático”.
Señaló que este trabajo es importante porque habla de los grados de mortalidad inusual de arbolado en todo el mundo, donde en un bosque, en un año, de manera repentina se muere más del 15 por ciento de los arbolado, lo cual no es común.
“En un bosque natural lo común es que haya árboles muertos que envejecen o por plaga de enfermedades, pero esa mortalidad es de menos del 5 por ciento en un periodo de tres años, y lo que se documenta en esta artículo es que mil 500 sitios en todo el mundo con eventos de mortalidad mayores al 15 por ciento”.
Por que él junto con otros investigadores mundiales tratarán de investigar qué tienen en común mil 300 sitios donde se mueren los árboles de manera repentina como lo es el m´s del 15 por ciento en un año.
“Por lo que la contribución en este artículo es encontrar un patrón mundial que consiste en que hay sequías más secas de lo usual pero más cambiantes, por lo que esas sequís con un calor inusual es lo que está resultando letal para los bosques templados como de pino y coníferas como la reserva de la mariposa monarca”.
Agregó que buscan proponer alternativas de mejora, por lo que los investigadores nicolaitas harán un diagnóstico para mejorar las condiciones climáticas.
De seguir como vamos, prosiguió, el desastre para Michoacán y México sería a final de este siglo de manera total.
El artículo científico fue hecho por Kirsten Romaguera, donde se menciona las investigaciones de la UMSNH y donde se hace la pregunta de cuyo qué tan caliente es demasiado caliente y qué tan seco es demasiado seco para los bosques de la Tierra.
Un nuevo estudio de un equipo internacional de investigadores encontró las respuestas al observar durante décadas árboles en proceso de morir.
Recientemente publicado en la revista científica “Nature Communications,” el estudio compila la primera base de datos global de eventos de mortandad de bosques, georreferenciados con precisión, en 675 lugares que datan desde 1970.
El estudio, que abarca todos los continentes arbolados, compara esa información con los datos climáticos existentes para determinar las condiciones climáticas de calor y sequía que han causado estos episodios documentados de mortalidad de árboles.
Recopilaron datos de estudios anteriores que documentan dónde y cuándo murieron los árboles, y luego analizan cuál era el clima durante los eventos de mortalidad, en comparación con las condiciones a largo plazo.
Después de realizar el análisis climático de los años relacionados a los eventos de mortalidad forestal observados, señaló , fue evidente un patrón ante la muerte de árboles de gran tamaño en todo el mundo.
“Lo que descubrimos fue que, a escala global, existe un patrón consistentemente más cálido y seco, lo que llamamos una huella inconfundible (como una “huella digital”) de sequías más calientes, que puede mostrarnos cuán inusualmente cálido o seco tiene que ser para que los bosques estén en riesgo de muerte”.
Usando los datos del modelo climático, señala la revista, estimamos la frecuencia con la que ocurrirán estas condiciones climáticas letales en un escenario de un mayor calentamiento, en comparación con el clima de la era preindustrial: desde 22% más frecuentes si hay un incremento de 2 ºC, hasta 140% más frecuente si el incremento es de 4 ºC.
Esas temperaturas más altas duplicarían con creces la frecuencia con la que los bosques de todo el mundo experimentan sequías letales para los árboles, agrega.
Uno de los coautores del estudio, Cuauhtémoc Sáenz-Romero de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo en México, ofreció un ejemplo de cómo los patrones climáticos recientes están afectando un bosque templado mexicano.
“En los últimos años, la temporada seca y cálida de marzo a mayo es aún más seca de lo habitual, pero también más cálida que nunca”, dijo.
“Esta combinación está generando mucho estrés en los árboles antes de la llegada de la próxima temporada de lluvias de junio a octubre. Por ejemplo, en 2021, más de 8000 árboles maduros fueron muertos por escarabajos descortezadores en la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca en el centro de México. El efecto de la corriente del Océano Pacífico de La Niña resultó en condiciones más secas y cálidas; una combinación mortal que favoreció los brotes de plagas”.
