Por ARIEL ARROYO MENDOZA

Año nuevo no sólo significa un cambio numérico en el calendario, es el intento categórico para dejar de lado los malos hábitos que dañan nuestras ideas, mente y salud. Algunos quizá tengan como propósito dejar el cigarro, hacer ejercicio o empezar con una dieta más saludable, sin embargo, un reto más importante sería dejar de consumir la chatarra mediática que nos bombardea con comentarios y publicaciones clasistas, racistas y misóginas…así es, si pensaron en Chummel Torres, pensaron bien.

Marshall McLuhan sostenía que las tecnologías no están sujetas solo a las necesidades del hombre, sino al régimen dominante que se ha desarrollado tomando la forma de consumismo. Los medios de comunicación, sobre todo aquellos que emiten mensajes de manera masiva a millones de personas, tienen un poder exorbitante e influyente dentro del actuar y pensar de una sociedad mal informada como lo es la mexicana.

Para darnos una idea, Chummel Torres cuenta con 3 millones 362 mil 85 seguidores solo en Twitter y más de 2 millones de suscriptores en YouTube, y sí, ya sé que es un personaje que realiza críticas, sátiras y elocuencias acerca de los temas políticos y sociales que enfrenta México, pero en un país polarizado, conquistado y mal informado, cualquier comentario masivo de “ídolos mediáticos” genera odio y rencor.

La historia comienza cuando Chumel Torres desató controversias por insultar a Jesús Ernesto, hijo menor de AMLO, llamándolo “chocoflan” por su tez morena y su cabello teñido de rubio, causando indignación, molestia y desencanto, en un México en donde el racismo, el clasismo y las marcadas diferencias socioeconómicas son un detonante de división y de falta de inclusión.

De igual manera, hasta el 2020, México ocupaba el primer lugar de bullying a nivel mundial, según datos de la OCDE y la ONG International Bullying Sin Fronteras, si a eso sumamos que Chumel Torres intenta salir del “círculo rojo” y hablarles a generaciones nuevas que apenas se están formando una idea acerca del hilo conductor mexicano, entonces caemos en un grave problema.

Chumel Torres volvió a ser tendencia en días pasados por comparar a la protagonista de “Encanto”, la nueva película de Disney, con los que votaron a Andrés Manuel López Obrador, lo que hipotéticamente hace referencia a una persona de tez morena, cabello negro y vestimenta folclórica, estereotipando a los votantes de AMLO por su apariencia.

No obstante, el consumismo rapaz y las ganas de vender a través de un personaje racista, clasista y xenófobo, afloró después de que Rappi, la empresa que te lleva productos hasta la puerta de tu casa, lanzara una serie de spots en redes sociales con Chumel Torres de protagonista, una empresa que premia el racismo y que intenta influir en sus consumidores a costa de lo que sea.

Así pues, los propósitos de año nuevo deben comenzar con romper de raíz el orden establecido que algunos influencers intentan imponer dentro de las mentes de generaciones nuevas. Salir del móvil, consumir cine y literatura siempre ayudan a dejar de lado comentarios vacíos que provienen de mentes huecas con ambición de follows y likes sin importar el daño que puede ocasionar a la sociedad mexicana.