“A 60 años de la muerte de Frida Kahlo”
Por Laura Sillas.
El 13 de julio se cumplen 60 años de la muerte de Frida Kahlo, pintora mexicana poseedora de una personalidad y una vida marcada por las constantes enfermedades y tragedias que la convirtieron en un centro de atracción, más que por el contenido y aportación de su obra a la plástica mexicana.
Hablar de Frida Kahlo es hablar de todo lo que se ha convertido a lo largo de los años, de los seguidores que ha acumulado en todo el mundo, para quienes la artista es motivo de referencia de México.
La época y los personajes con los que convivió también son elementos que la hacen un personaje singular. A Frida le tocó vivir el movimiento que dejó atrás los modelos europeos de la pintura y rescataron el folclore de la cultura mexicana. Además de haber sido pareja Diego Rivera, factor fundamental en la vida de la pintora.
Su obra es motivo de referencia en la psicología del arte, debido a que muchas de sus pinturas corresponden a experiencias traumáticas de accidentes, tal es el caso de la pintura titulada La columna rota. Pintada en 1944 cuando la artista tuvo que llevar un corsé de acero debido a los severos dolores en su columna y en el pie derecho que padecía. Tuvo que estar en reposo en su casa por largos periodos y el corsé fue el elemento que acompañó esos momentos de soledad y sufrimiento.
Los autorretratos son una constante en su obra debido a los largos periodos de inactividad física, plasmar su imagen se volvió un elemento frecuente en su obra. Hoy podemos decir que ella misma fue quien contribuyó a que su figura sea identificada en diversas partes del mundo.
En la época en la que ella hizo esos autorretratos se no se dimensionó la trascendencia que tendrían. Hoy en día el aspecto comercial de su imagen, la han llevado a convertirse en un objeto que puede comercializarse en diversos artículos decorativos y de uso cotidiano, es lo que despierta crítica y rechazo.
Aun en vida Frida fue testigo del impacto comercial que tenía su obra, desde su primera exposición individual realizada en 1938, en Estados Unidos, tuvo gran aceptación y vendió la mitad de sus cuadros expuestos, además tuvo encargos de destacados aficionados del arte de aquél país.
Se le reconoce por ser autora de la primera obra de un artista mexicano del siglo XX adquirida por el Museo Louvre, se trata de el Autorretrato El Marco, pintado en 1938, esta obra es un ejemplo del folclore mexicano que caracterizan sus pinturas, mezcla varias técnicas que dan vida a coloridas flores y pájaros que son el marco de su cara.
Más allá de la aportación de la obra de Frida al arte mexicano, su vida continúa siendo motivo de noticias, sus archivos de libros, revistas, cartas y diarios generan hechos que despiertan el interés de sus seguidores. Ya sea por la correspondencia que sostuvo con surrealistas que pedían su intervención para poder viajar a México o por los diálogos con Diego Rivera sobre cuestiones artísticas. Es por ello que la imagen se esta pintora continuará siendo motivo de comentarios para críticos y seguidores.
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