Por JOSÉ HERRERA PEÑA*
Edgar Allan Poe, poeta estadounidense, cuya vida meteórica y sus obras poéticas asombraron a Verlaine y Baudelaire, “los poetas malditos”, nació en Boston, 1809, y murió ahogado de borracho a los 40 años de edad, tirado en una calle de Baltimore.
En su niñez aprendió en Londres latín y francés, y leyó a los clásicos. A los 14 escribió su primer libro de poemas, que publicó a los 18; a los 20 el segundo, y a los 23 el tercero, con tirajes de 50 copias. A esta edad se casó con Virginia Clern, de 14.

A los 36 publicó “El cuervo”; a los 38 perdió a Virginia, que murió de tuberculosis cuando sólo tenía 29 años de edad, y al siguiente año publicó “Eureka”, “poema en prosa” (dedicado a Alexander von Humboldt) sobre el universo físico, metafísico, matemático, material y espiritual; sobre su esencia, su origen, su condición presente y su destino.
Aunque Julio Cortázar, su traductor al español, dice que “Eureka” es “discutible en el plano científico”, no alcanzó a percibir que lo que allí se plantea es la teoría del Bing-Bang, que ha servido de base a los científicos contemporáneos para explicar el origen, evolución y estado actual del universo, sin que hayan hecho nunca una sola mención de E. Allan Poe.
En esos días, una mujer, a la que empezó a cortejar, le advirtió que si seguía ingiriendo bebidas alcohólicas sin medida, se volvería loco, y él la corrigió: estaba loco, por eso ingería bebidas alcohólicas sin control. A los pocos meses murió intoxicado.
