Escuché a “La Llorona”, busca a sus hijos en Salvatierra, Guanajuato

Por ANA MARÍA CANO

Salvatierra, Guanajuato.-Nadie me lo contó, yo la escuché. Fue un lamento largo, tenebroso, triste. ¡Clamaba por sus hijos! Hizo que naciera el miedo.

No fue sólo uno, fueron tres gritos que empezaban con fuerza y conforme seguían, se iban apagando poco a poco, pero no así el dolor que trasmitía, dicen los pobladores que han tenido la mala fortuna de haberla escuchado.

Lamento, dicen, que se iba perdiendo por el Río Lerma, mismo que pasa a la orilla de Salvatierra, Guanajuato.

Era de noche, media noche para ser exactos. Las calles estaban solas, nadie salía, sólo se escuchaba el lamento: Ni los perros ladraban, también le temían a ese grito tan lastimero, tan desolado y escalofriante.

El primer lamento creí era una madre que lloraba porque su hijo peleaba en la calle. Pero el segundo, fue más largo y tenebroso. Supe de inmediato era un grito y llanto del más allá…¡Sí, era la llorona! Pensé: Anda buscando a sus hijos, ahí en las orillas del Río Lerma.

No me quedó más que rezar y taparme con las sábanas mientras mi cuerpo empezó a temblar y a llenarse de frío.

La leyenda de que por la media noche deambula cerca del río y por los canales que atraviesan a Salvatierra, no era tan leyenda. Escuchar su grito rompiendo la noche, dejaba en claro que ahí estaba. Que recorre el pueblo en busca de sus hijos.

Al otro día de haberla escuchado, las vecinas empezaban a murmurar ¿La escuchó? ¿Si la oyó como lloraba? ¡Ya tenía meses no andaba por acá! ¡Ya regresó y busca a sus hijos en el río! Pasa por esta calle, viene de los canales y se va derecho hasta llegar al río, ahí vuelve a gritarles. Los llama…los busca.

Sí, dicen que es “La Llorona”. Algunos comentan que la han visto. Que viste un vestido blanco, largo, ya maltratado y sucio por el lodo del río. Cabello negro y largo…como su lamento; ojos grandes y brillosos. Destacan que es muy delgada y hermosa, pero que carga con un dolor muy grande: El dolor de haber ahogado a sus  pequeños hijos en el río. Es tal su arrepentimiento que todos los días los busca por el Río Lerma y por sus canales aquí en Salvatierra y otras partes de Guanajuato.

Unos más dicen que anda descalza recorriendo nuestras calles. Cuentan que en cada pueblo por dónde pasa el río, ella camina. Que donde hay un canal o pila de agua, ella los busca”.

Nadie quiere escuchar el llanto de La Llorona, ni encontrársela de frente. Advierten que si la ves, te puede llevar con ella y hacerte recorrer las calles y ríos en busca de sus pequeños. Con su lamento triste y largo.

Según la leyenda La Llorona es el alma en pena de una mujer que ahogó a hijos. Y que por arrepentimiento los busca durante las noches por ríos y lagos. Así pasa en pueblos y ciudades como Salvatierra, en donde a cientos de personas las asusta con su sobrecogedor llanto, ese que te hace temer, por más cobijas que te eches encima.

Foto: En Dolores Hidalgo, Guanajuato, se encuentra la tumba de “La Llorona”, misma que está reconocida por El Vaticano, tras comprobar una de sus apariciones.

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